Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf

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La vida comenzó en la Tierra hace unos 3,5 mil millones de años. Las primeras criaturas pluricelulares aparecieron unos 650 millones de
años atrás. A medida que los animales evolucionaron, también lo hicieron, por supuesto, sus células y tejidos neuronales, que desarrollaron
su “casa matriz” en la estructura que conocemos como cerebro. Tenemos tres cerebros conviviendo dentro de nosotros . Si estudiamos
la evolución de los animales, podremos decir de manera en extremo simplificada que antes que primates y humanos fuimos simples
mamíferos y antes que eso, reptiles. Guardamos un cerebro lagartija-ardilla-mono en la cabeza, que da forma a nuestras reacciones. Esto
se conoce como el “cerebro triuno” y es uno de los diferentes modelos que usan los científicos para describir la organización jerárquica de
las estructuras cerebrales. Es como pensar en la construcción de una casa: los cimientos van primero (reptil), luego las paredes (ardilla) y al
final el techo (mono), pero todas estas estructuras son parte de la misma construcción. La parte más antigua del cerebro, la
lagartija o
cerebro reptiliano, tiene unos quinientos millones de años y regula principalmente todo lo que tiene que ver con nuestros controles centrales:
respiración, sueño, despertar, ritmo cardíaco, etcétera. La
ardilla o cerebro límbico tiene unos doscientos millones de años y se
responsabiliza de todo lo que tiene que ver con nuestra supervivencia animal más que con nuestro potencial humano: correr o pelear en
ciertas circunstancias extremas, alimentarse, reproducirse. Aquí se encuentra una parte central de nuestras
emociones: la amígdala —que
nada tiene que ver con las de la garganta—, que nos permite sentir enojo, miedo y placer. Es responsable de la creación de las emociones y
de los recuerdos que ellas generan. Además, en este cerebro están el hipocampo, que convierte la memoria a corto plazo en largo plazo, y el
tálamo, que funciona como una torre de control de los sentidos. Estos dos cerebros son los más antiguos y regulan nuestro comportamiento
como personas. Por encima de estos dos cerebros, como si fuera una catedral, está el cerebro más humano, el córtex, que apareció unos
cien mil años atrás. Observen la diferencia en edades de estas estructuras, es como haber vivido en una casa sin techo durante millones de
años. El córtex está altamente especializado en la visión, el habla, la memoria y todas las funciones ejecutivas. También está dividido en dos
hemisferios, derecho e izquierdo, conectados por el cuerpo calloso. A medida que evolucionamos, el hemisferio izquierdo se enfocó en el
procesamiento lingüístico y secuencial, mientras que el hemisferio derecho, en el procesamiento holístico y visual. De todos modos, las dos
mitades del cerebro trabajan juntas. Muchas de las estructuras y regiones neuronales están duplicadas para que haya una en cada hemisferio.
A pesar de encontrarse en la superficie, el córtex está íntimamente relacionado con su interior. Es la parte que se observa plegada hacia
adentro que da la forma de valles y ranuras del cerebro. Si el córtex no se hubiese plegado, tendría el tamaño de una mantita de bebé.
Durante muchos años creímos ser “seres racionales (córtex) con sentimientos (límbico)”. Hoy, los científicos acuerdan que el interruptor
central del cerebro es nuestra parte emocional.
Somos seres emocionales que aprendimos a pensar , y no máquinas pensantes que
sentimos. Esto tiene lógica si pensamos que el límbico lleva más de doscientos millones de años sobre la Tierra y el córtex apenas cien mil
años. La emoción tiene más dominio sobre nuestra razón. Por esto, muchísimas de las decisiones que tomamos en la vida son no
conscientes; la gran mayoría de ellas está dominada por ráfagas de emociones (algunas liberadas de nuestra memoria, otras por emociones
nuevas). Muchas veces nuestro consciente racional justifica decisiones que ya habíamos tomado antes de ser conscientes de ellas. En
definitiva, el botón cerebral para comportarnos frente a las variadas situaciones cotidianas está más influido por nuestras emociones que por
la razón.
PROBLEMA S LA BORA LES TÍPICOS
Éstas son las preguntas sobre problemas o desafíos más frecuentes en un trabajo, que pueden convertirse en oportunidades para
que generes ideas y los resuelvas creativamente: ¿Qué es lo que te gustaría tener o lograr en tu trabajo? ¿En qué idea o en qué
tema te gustaría trabajar? ¿Qué te gustaría que pase en tu trabajo? ¿Qué relaciones con los otros te gustaría mejorar? ¿Qué te
gustaría a vos hacer mejor en tu trabajo? ¿Para hacer qué te gustaría tener más tiempo en tu trabajo? ¿Qué es lo que más te
gustaría aprovechar de tu trabajo? ¿Cuáles son los objetivos insatisfechos? ¿Qué te excita y te encanta de tu trabajo? ¿Qué te
enoja y te preocupa? ¿De qué te quejás? ¿Cuáles son las actitudes que no te gustan de los demás en tu trabajo o te gustaría que
cambien? ¿Qué te gustaría que los demás hagan? ¿Qué cambios te gustaría introducir? ¿Qué es lo que lleva mucho tiempo
resolver en tu trabajo? ¿Qué es lo que no vale la pena? ¿Qué es muy complicado? ¿Cuáles son los cuellos de botella? ¿En qué
sentido vos sos ineficiente? ¿Qué es lo que te consume la cabeza y te quema? ¿Qué es lo que te desilusiona? ¿Qué es lo que te
gustaría organizar mejor de tu trabajo? ¿Cómo podrías hacer más plata de tu trabajo? Típicos desafíos del trabajo donde podés
involucrar tu creatividad serían los siguientes: ¿Qué sugerencias creativas podría hacer yo para producir nuevos productos?
¿Cómo podría recortar costos para incrementar la producción? ¿Cómo podríamos diferenciar nuestros productos de los de los
demás, de la competencia? ¿Qué productos nuevos se necesitan? ¿Qué modificación de los productos que existen se necesita en
el mercado? ¿Cómo podría vender un veinte por ciento más de lo que vendo? ¿Qué nuevas técnicas de venta podría inventarme?
¿Cómo puedo convertirme en alguien indispensable para mi empresa? ¿Cómo puedo manejar mejor las quejas de los clientes?
¿Cómo podría comunicar mejor los servicios o productos de mi empresa? ¿Cómo puedo motivar a los empleados o a mis colegas
para que activamente busquen formas de diferenciarse de la competencia? ¿Qué procedimientos podríamos establecer para
reducir la burocracia? ¿Qué es lo que a los empleados les gustaría que los premien? ¿Cómo podríamos orientarnos más hacia el
cliente? ¿Es posible cambiar nuestra imagen? ¿Cómo podríamos derrotar a la competencia?
