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Uno más uno igual a uno
Volvamos al presente y veamos los patrones de pensamiento lógico en acción. Supongamos que me enfrento con el siguiente desafío
creativo: “Ideas para mejorar piscinas o la experiencia de los nadadores en las piscinas”. Como yo sé con exactitud —porque lo aprendí en
el pasado— qué es una piscina, mis patrones dominantes de pensamiento irán a descongelar el cubito de hielo “categoría piscinas” para
buscar allí una respuesta a mi desafío. No importa cuántas veces descongele ese cubito, lo máximo que podré lograr, o crear, es una mejora
muy marginal. Mis recursos están limitados sólo a lo que aprendí sobre las piscinas y los nadadores. Ahora imaginemos que logro derretir
otro cubito “categoría grúas de construcción” y lo pongo en el mismo vaso, con el de “categoría piscinas”. Si se derriten juntos y se
mezclan, se convierten en algo fluido. Uno más uno es igual a uno, no a dos. Al mezclar esa agua voy a empezar a asociar y conectar un
montón de posibilidades mucho más creativas. Puedo pensar en una piscina que se eleve como si fuese una grúa, en una piscina de acero o
incluso en una con poleas para moverla de un lugar a otro. La mezcla de conceptos puede conducir a efectos extraordinarios y, muchas
veces, sugerir o aportar ideas totalmente creativas o nuevas. Hasta podríamos decir que la creatividad en cualquier tipo de disciplina, ya sea
arte, ciencia o tecnología, o en el día a día, surge cuando la mente puede mezclar conceptos o temas totalmente distintos. Es más, al revisar
las ideas más creativas que han ocurrido en la historia de la humanidad, éstas siempre surgen de la combinación de viejas ideas; en otras
palabras, la combinación novedosa de cosas ya conocidas.
Estamos educados para ser pensadores lógicos y analíticos. Por ello, nuestra habilidad para hacer asociaciones entre temas que están
poco o nada relacionados no es muy buena. Nos resulta muy difícil asociar cosas que al parecer no están conectadas, como la piscina y la
grúa. Esta escasa destreza para asociar conceptos poco relacionados limita muchísimo nuestra habilidad para ser creativos. Construimos
paredes mentales entre distintos conceptos, cubitos de hielo en cubeteras separadas.

TÉCNICA : UNO MÁ S UNO IGUA L A UNO
Cuando a una gota de agua se le agrega otra, forman una sola gota de agua y no dos. Cuando a un concepto se le agrega otro,
se convierte en un concepto nuevo y no en dos conceptos separados. Uno más uno es uno.
Para estimular tu imaginación:
Escribí diez nombres de las personas que más querés en el mundo, luego fijate con qué letra empieza cada nombre. Por ejemplo, si
es María la “M”, si es Alejandro la “A”, etcétera.
Por cada una de esas letras escribí rápido algún objeto que se te ocurra; por ejemplo, “M” mono y “A” avión.
Combiná de a pares esos dos objetos para crear algo nuevo. Por ejemplo, “mono” más “avión”, un avión en forma de banana.
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Además de la mezcla de conceptos, otra forma de liberarse de estos patrones para obtener ideas creativas es pensar en términos de
esencia y principios. Uno se deshace de las palabras, categorías, etiquetas de los objetos y las cosas que nos rodean, tal cual lo vivían
nuestros primos lejanos africanos.
La esencia de un auto es transportar gente; la de un cepillo de dientes, limpiar. El principio de una afeitadora descartable es el de
herramienta muy filosa. Si me enfrento con el desafío de “ideas para mejorar los depósitos de un banco” , la técnica sería pensar
cuál es la esencia de un depósito. Digamos que su esencia podría ser: “guardar el dinero de la gente de manera segura para su
futuro”. Pensemos qué otras cosas, objetos, animales, etcétera, guardan algo de manera segura: las ardillas guardan su alimento
para el invierno; los muchachos del valet parking , los autos para que la gente vaya a cenar; en el puerto los contenedores,
diferentes mercaderías; los hangares, aviones; etcétera. Ahora empiezo a asociar y relacionar todos estos objetos, animales y
cómo hacen para guardar sus cosas para ver si de allí surgen ideas nuevas para mejorar los depósitos. Por ejemplo, en invierno
(asociando con la ardilla) la tasa que pague el banco puede ser más alta para estimular así a la gente a depositar su dinero cuando
hace más frío.