LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

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“El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero”. (2 Ti.2:6)
Toda semilla necesita tiempo para germinar y mucho trabajo para finalmente
producir el preciado fruto. Pero una vez el fruto en nuestra mesa, y nuestra familia
alrededor de ella, entonces, en el momento mismo en que comemos con alegría
del producto de la tierra, hemos sido testigos y participantes de la vida.
Dios también está trabajando en el planeta tierra, y también ha interpuesto el
factor tiempo en el proceso de su plan. Las estaciones del año son figuras de los
tiempos proféticos que aplican a la gran cosecha de Dios; “sabéis que el verano
está cerca”, dijo el Señor, enfatizando el tiempo de la cosecha. Dios desea
obtener el preciado fruto, que en su magnífico plan se trata de hombres y mujeres
transformados por el nuevo nacimiento, quienes han de crecer con el paso del
tiempo mediante eventos que probaran su fe, la cual, al final, será hallada en
alabanza y grande victoria para los que vencieren:
(1Ped.1:6-7)“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo,
si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,7. para que
sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque
perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra
cuando sea manifestado Jesucristo”.
Todo siervo de Jesucristo sabe que su trabajo no es en vano y que su paciencia
será ampliamente recompensada. Pero ahora mi comentario va dirigido a los
tiempos que Dios ha asignado a la obra del evangelio en general. Hablo aquí de
esos tiempos a los que se refirieron los profetas, tal como les fueron revelados. La
gran pregunta de los apóstoles es la misma de nosotros:
“¿Cuándo serán estas cosas? Y que señal habrá de tu venida y del fin del
mundo?”. (Mt.24:1-3).
Tratare en este libro sobre los periodos proféticos bíblicos, pero primero es
necesario entender a cabalidad el enfoque correcto, el cual es levantar la
cosecha de hombres. Al leer la parábola del trigo y la cizaña haríamos muy mal
en no aprender y meditar profundamente sobre los elementos esenciales de la
misma. Pongamos mucha atención a estos siete elementos, pues se describe con
ellos, de una manera sencilla y directa, el magnífico plan de Dios:
1.-El que siembra la buena semilla es el hijo del hombre.
2.-El campo es el mundo.
3.-La buena semilla son los hijos del reino.
4.-La cizaña son los hijos del malo.
5.-El enemigo que la sembró es el diablo.
6.-La siega es el fin del siglo.
7.-Los segadores son los ángeles.
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