La DC en la encrucijada.pdf

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asamblea quedó aislada, viviendo en un mundo cerrado, en
circunstancias que afuera está el país real. Esto partió, en realidad,
con la promoción popular, la
trascendental reforma que hizo el
presidente Frei Montalva que posibilitó la organización de las Juntas
de Vecinos y todo tipo de organizaciones comunitarias que hoy día
florecen con sus múltiples intereses territoriales, culturales,
deportivos, de género, étnicos, juveniles, de la tercera edad y que
conforman la rica diversidad de la sociedad civil. Y si a eso le
sumamos el mundo de las comunicaciones, la verdad es que una
asamblea cerrada, ajena al mundo, no tiene destino.
La DC debe insertar a sus militantes en el mundo real. La
asamblea como espacio de la información quedó sobrepasada.
Sólo la formación política y el debate de las ideas deben tener un
nuevo ámbito acorde con los tiempos que vivimos. La fraternidad es
una norma ética que excede con creces los espacios cerrados de
una asamblea.
Existen otros múltiples aspectos de la organización partidaria
que son muy importantes y que deberán ser revisados en un
proceso de modernización. Piénsese solamente en que tenemos un
Estado Unitario centralista que viene del siglo XIX, de los albores de
la
República
y
que
desconoce
el
creciente
proceso
de
descentralización que ha vivido y seguirá viviendo el país; y sin
embargo, el partido sigue practicando un centralismo santiaguino
asfixiante que llega con su largo brazo hasta la última y perdida
comuna del extremo norte o del extremo sur del país con el
propósito indesmentible de tener el control interno de la militancia,
sin consideración alguna a criterios de eficacia, eficiencia,
