Revista Ambiente Siglo XXI. N° 27 enero febrero 2011.pdf

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Volumen 3,
Nº
27.
Ambiente
Siglo
XXI
Página 9
La contemplación de un arrecife coralino,
un bosque lluvioso, una estepa, un manglar, tiende a llenarnos de admiración estética y a acercarnos de un modo cultural, a
la Naturaleza, y en muchos casos, a confortarnos (tal vez a quitarnos la culpa de la
acción errada o de la inacción, lo que es
casi lo mismo).
Los pueblos originarios sin embargo, conocían (conocen) muy bien todos estos aspectos de la diversidad biológica: su valor estético, su valor econômico, y su valor ético.
Justamente el argumento principal a favor
de la preservación de las especies no humanas, es un argumento esencialmente ético.
Charles Darwin, los gestores de la Síntesis
Evolutiva Moderna en el siglo XX, y los modernos biólogos evolucionistas que tienden
a una nueva síntesis o una Síntesis Expandida, demostraron la unicidad de origen
entre todas las formas vivientes presentes,
pasadas y futuras y la poderosa identidad y
continuidad genética e histórica entre
Homo sapiens y todas las especies con las
que nos relacionamos, nos hemos relacionado y de las que hemos descendido a lo
largo de miles de millones de años de Evolución Biológica.
Todas las especies actuales con las que
compartimos la Tierra, son el producto del
mismo proceso unificador y esencial: la
Evolución por Selección Natural. Y compartimos desde hace miles de millones de
años, el mismo tipo de información genética
y procesos bioquímicos que bacterias, protistas, hongos y plantas. Todavía nos hermanan multiplicidad de genes.
Este proceso maravilloso y a la vez inevitable, llevó a los antecesores de nuestra especie al perfeccionamiento de una novedad evolutiva como es la
Evolución Cultural (que ya existía en nuestros predecesores y parientes evolutivos en forma incipiente),
que produjo como consecuencia histórica el desarrollo tecnológico, que en gran medida llevó a la situación de deterioro actual de la Biósfera. Sin embargo, también resultó en la adquisición de una conciencia
moral que nos permite reflexionar acerca de nuestro destino y el de nuestros compañeros de viaje: todas
las otras formas vivientes. Nos obliga a comprender también que el Derecho a Existir, no es una prerrogativa de nuestra especie, sino de todas, y que lazos de ascendencia nos ligan de modo inextricable a todos
los seres vivos.
Somos actores, somos público: existe el drama, existe el escenario. Y, gracias al libreto de la Evolución, si
lo leemos correctamente, también podemos ser capaces de escribir una pequeñísima pero relevante escena del anteúltimo acto.
“Man may be excused for feeling some pride at having risen, though not through his own exertions,
to the very summit of the organic scale; and the fact of his having thus risen, instead of being aboriginally placed there, may give him hope for a still higher destiny in the distant future. But we are
not concerned with hopes or fears, only with the truth as far as our reason permits us to discover
it […]. We must […], acknowledge, […], that man with all his noble qualities, with sympathy which
feels for the most debased, with benevolence which extends not only to other men but to the humblest living creature, […] which has penetrated into the movements and constitution of the solar
system-with all these exalted powers-Man still bears in his bodily frame the indelible stamp of his
lowly origin.”
Agradecimientos
A Rosalía Paz, por su lucha infatigable en pos de un mundo mejor.
Hunter ML Jr. 2002. Fundamentals of Conservation Biology. 2nd Edit. Blackwell, Massachussetts, USA.
Forecasting International. 1975. Deterioration and modification of the biosphere leading to irreversible climatic change of the global ecosystem. The Future Environment (SEE N76-18969 09-80), Arlington, VA. 25 pp.
