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El desafío del amor

Sin embargo, la oración hace mucho más que detener peleas. Es un
privilegio para disfrutarlo en forma constante, a diario. Cuando
sepas que antes de ir a dormir te espera un tiempo de oración,
cambiará la manera en que pasas la velada. Aunque sus oraciones
juntos en general sean cortas y concisas, tu día podrá girar
alrededor de esta cita permanente y hacer que Dios se mantenga en
el medio de todo.
Es cierto, comenzar un hábito como este puede parecer difícil e
incómodo. Cualquier cosa de esta envergadura te abrumará con su
peso y su responsabilidad cuando intentes ponerla en práctica;
pero recuerda que Dios desea que estés con Él (en verdad, te
invita) y te hará crecer a medida que lo tomes en serio y dejes atrás
los momentos en los que no sabes qué decir.
Recordarás este hilo en común que atravesó todo, desde los días
comunes y corrientes hasta las decisiones importantes, y estarás
sumamente agradecido por esta "única cosa" que cambió todo. Es
un área en donde es fundamental que estés de acuerdo para
ponerte de acuerdo.

¿Qué puedes hacer para que tu cónyuge esté dispuesto a comenzar
a orar contigo? Si se pusieron de acuerdo para orar, ¿cómo resultó?
¿Qué aprendieron de esta experiencia?
Para un enfoque más profundo sobre la oración eficaz, ver el
Apéndice en la página 202

El desafío de hoy
Pregúntale a tu cónyuge si pueden comenzar a orar juntos.
Decidan cuál es el mejor momento para hacerlo, ya sea por la
mañana, a la hora de almorzar o antes de irse a dormir. Usen
este tiempo para confiarle al Señor las inquietudes, los
desacuerdos y las necesidades. No olviden darle gracias por su
provisión y sus bendiciones. Aun si tu cónyuge se niega a
hacerlo, decide pasar este momento diario en oración a solas.
__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.

Página 76

Mi oración llega ante ti por la mañana. (Salmo 88:13)