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El desafío del amor
Dios tiene un plan para tu manera de administrar el dinero; un
plan para la manera de criar a tus hijos; un plan para tu manera de
tratar el cuerpo; un plan para tu manera de pasar el tiempo; un
plan para tu manera de manejar los conflictos. ¿Acaso tu Hacedor
no sabrá exactamente lo que necesitas?
Si esto de leer la Biblia en forma regular te resulta nuevo, te
sorprenderá la rapidez con la cual comenzarás a pensar de otra
manera y con la mirada puesta en la eternidad. Y si de verdad
quieres establecer estrategias de vida basadas en la manera que
tiene Dios de hacer las cosas, Él te guiará a conectar lo que lees con
la manera de aplicarlo. Es un viaje esclarecedor con
descubrimientos constantes.
Cada aspecto de tu vida que sometas a los principios de Dios se
fortalecerá y será más duradero con el tiempo; pero cualquier parte
que no le entregues, al intentar hacerlo por tu cuenta, se debilitará
y con el tiempo fracasará cuando te golpeen las tormentas de la
vida. A decir verdad, quizá sea el área que acelere el
desmoronamiento de tu hogar y tu matrimonio.
Las parejas sabias construyen sus casas sobre la roca de la Palabra
de Dios. Han visto lo que puede suceder con la arena. Saben qué
significa no tener una base sólida y que los cimientos se venzan.
Por eso debes decidir construir tu vida y tu matrimonio sobre la
roca sólida de la Biblia. Luego, puedes planear un futuro más
sólido, sin importar cuán recia sea la tormenta.
Comienza a rendir cada área de tu vida a la guía de la palabra
de Dios y a construir sobre la roca.
__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.
¿Qué partes de tu vida tienen más necesidad del consejo de Dios?
¿En dónde crees que hay una mayor susceptibilidad al fracaso?
¿Qué le estás pidiendo a Dios que te muestre a través de su
Palabra?
Para familiarizarte con la Biblia, ver el Apéndice de la página 205
Todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza
se escribió. (Romanos 15:4)
El desafío de hoy
Toma el compromiso de leer la biblia todos los días. Consigue
un libro de meditaciones o algún otro recurso que te sirva
como orientación. Si tu cónyuge está dispuesto, pregúntale si
quiere comprometerse a leer la Biblia contigo a diario.
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