TEXTO 2.3 Beauvoir por Amelia ValcaÌrcel.pdf

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superiores con todas las consecuencias. La presencia
femenina
todavía
tiempos
en
es
las
instituciones
minúscula.
en
que
Han
sólo
de
pasado
se
las
alta
los
educación
primerísimos
admitía
a
título
excepcional, pero la consigna se mantiene, porque en
esa época, los años al filo de los veinte-trenta,
sólo algunas, consideradas excepcionales, tienen esa
oportunidad. Ella ha coincidido en las aulas con otra
notable
pensadora,
Weil,
y
con
alguna
más.
Entre
ellas se observan y se comprueban. Sus círculos de
relación son normalmente masculinos.
Se saben excepciones y se sienten excepciones.
En una universidad que todavía es muy pequeña y donde
el acudir es difícil, excepciones han de sentirse
cuantos
allí
se
formen.
Pero
en
el
caso
de
las
mujeres esto se dobla con una torsión añadida: ellas
son, además y quizá sobre todo, excepciones a su
sexo. Schiller, hablando por carta a Goethe de Mme de
Staël, escribe que "se sale de su sexo, pero sin
llegar al nuestro". Parece pensar que las mujeres con
talento son distintas de las mujeres en general, pero
que
no
por
ello
pueden
medirse
con
los
varones,
aunque sea con aquellos que no lo poseen. El que una
mujer posea un talento excepcional la convierte en
una
excepción
sobre
todo
a
su
sexo,
pero,
precisamente por ser considerada una excepción, no
obliga a variar el escaso aprecio que se tenga del
talento del sexo femenino en su conjunto.
