la tiranc3ada de la falta de estructuras1.pdf

Vista previa de texto
cualquier base podríamos aproximarnos a algo similar a un grupo sin
estructura, y no es ésta exactamente la naturaleza de un grupo humano.
Lo anterior quiere decir que, aspirar a crear un grupo sin estructura es tan
inútil y engañoso como pretender que existan noticias objetivas que las
ciencias sociales estén libres de valores ó que exista una economía libre.
Un grupo laissez-faire es tan realista como una sociedad laissez-faire: la
noción de grupo sin estructura se convierte en una cortina de humo que
favorece a los fuertes ó a aquellas personas que pueden establecer su
hegemonía incuestionable sobre los demás. Esta forma de hegemonía
puede establecerse muy fácilmente porque la noción de falta de
estructura no impide la creación de estructuras informales; solo lo impide
de las formales. De forma similar, la filosofía del laissez-faire no impidió a los
económicamente prepotentes establecer un control sobre los salarios, los
precios y la distribución de los bienes; únicamente impedía que el
gobierno lo hiciera. Así, la falta de estructura feminista, es normalmente
defendida por aquellas que tienen mayor poder (sean o no conscientes
de ello).
En la medida en que la estructura del grupo es informal, las normas de
cómo se toman decisiones son sólo conocidas por unas pocas, y la
conciencia de que existe una relación de poder se limita a aquellas que
conocen las normas. Aquellas que no las conocen, o no han sido
seleccionadas para su iniciación permanecerán en la confusión o sufrirán
la paranoica impresión de que ocurre algo de lo que no tienen plena
conciencia. En la manera que cualquier persona tenga la oportunidad de
involucrarse en un grupo o de participar en sus actividades, la estructura
del mismo deberá ser explícita, no implícita. Las normas de cómo se
toman las decisiones deben ser abiertas y conocidas por todas, lo que
