Amigo Invisible Lyan.pdf

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Hoy te he visto y la primavera,
Ha nacido en el otoño frío.
Más llevaba las lágrimas por las mejillas,
Y el rímel corrido,
Y las uñas mordidas,
Y las medias rotas,
Y la carne con sangre
De quién se ha caído.
Me acerqué a ti,
En aquella plaza perdida.
Te pregunté con la mirada,
¿Qué te pasa?
―Nada. ―contestaste.
Un silencio incómodo,
Un ¿qué te pasa? De nuevo mudo.
―Nada. ―repetiste. ―
Nada, más que el infierno no es cálido,
Sino que es frío;
Que la vida es bella pero duele,
Que tengo un hueco vacío,
Que se han llevado a mi Cuba,
Que éste Madrid es cálido,
Pero no huele a mi hogar.
Que voy con zapatos
Como extraña en casa desconocida.
