Arquitectura domestica romana.pdf

Vista previa de texto
materiales de construcción más durables y resistentes al fuego, trajo nuevos standards de
estabilidad y seguridad, y la permanente expansión de los acueductos proveyó agua
corriente a ciudades que antes confiaban en pozos y cisternas de agua de lluvia. Pero aún
entonces, sin embargo, el agua corriente alcanzaba muy pocas casas privadas. En
Pompeya por ejemplo pocas casas, como la rica villa de los Vettii, se permitían el lujo de
elaboradas fuentes de jardín y juegos de agua.11
La domus se caracteriza por su privacidad. Al menos el piso de la planta baja está
enteramente mirando hacia el interior, aparte de pocas pequeñas ventanas en un nivel
alto, su exterior presenta un muro ciego al mundo que lo rodea para estar seguros frente a
los robos, además de aislarse del ruido de la calle. Otro rasgo notable es el fuerte
contraste de luz y sombra. En el brillante verano del Mediterráneo el efecto estético debe
haber estado condicionado por la alternancia de profundas sombras y brillante luz solar, y
aún en invierno el ritmo de luz y sombra debe haber sido un potente factor visual. Porque
la domus es ante todo un amplio espacio vacío que se adivina desde el momento en que
se penetra en el edificio y a veces desde el mismo umbral, una serie no de salas cerradas,
sino de espacios, los vacíos aventajan a los llenos. Alrededor de los vacíos se disponen
habitaciones asombrosamente pequeñas: se vive en los espacios centrales.
El mobiliario era escaso: triclinios para dormir o para comer, en general de
madera y que por lo tanto no han sobrevivido; mesitas de bronce o mármol, redondas o
rectangulares; sillas de madera; armarios del mismo material, que conocemos por las
pinturas; aparadores, simples estantes de madera; y lampadarios de bronce (soporte
vertical para una o varias lámparas).
Ante la simplicidad de los muebles destacaba la profusión de la decoración
pintada. Decoración de vivos colores, con multitud de motivos mitológicos, paisajes,
bodegones, escenas de género, detalles ornamentales; la pared resultaba a menudo
demasiado recargada para nuestro gusto, aunque en otros casos los artistas nos muestran
un elegante refinamiento.
La decoración pictórica en el interior de la domus contrasta absolutamente con la
concepción doméstica de la Grecia clásica. La arquitectura y la decoración de las
viviendas privadas griegas son modestas. Lo majestuoso y lo lujoso se reserva para el
sector público, para la polis, donde se integra el individuo con su la comunidad. En la
época helenística, la crisis de la polis clásica permite una notable extensión de la esfera
privada a expensas de lo público. Y así nos encontramos con "el lujo creciente de las
viviendas, el desarrollo de colecciones privadas, fenómeno paralelo al de la afirmación de
la obra de arte como mercancía."12
Entre los romanos no siempre se aceptó la concepción decorativa que conocemos
a través de las casas pompeyanas. Las costumbres de la época monárquica y republicana
fueron austeras, casi rústicas y durante largo tiempo se consideró el arte como una
actividad indigna de un ciudadano y corruptora del estilo de vida romano. El Senado
condena moralmente a quienes sucumben ante la moda artística y los critican
amargamente, como hizo Porcio Catón, quien fue censor desde el 184 a.C.:
"A medida que la fortuna de la república se vuelve más feliz y propicia de día en día -y a
la sazón hemos pasado ya a Grecia y al Asia, en las que abundan todos los halagos y
11
Ver LING, Roger.(1986) The arts of Living en “The Oxford history of the classical world”.
BOARDMAN,J, GRIFFIN, J. MURRAY, O. OXFORD. N. YORK.
12
THEBERT, Y (1990: 309)
