EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf

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majestad del Amor, sin consideración alguna hacia las historias, las leyendas y
los símbolos, rompiendo así las amarras de lo efímero. Entonces el Verbo puede
cantar en vuestros oídos y salir de vuestra boca en este tiempo de la Gracia
donde operó la alquimia secreta de vuestro corazón, develando la co-creación
consciente y la alquimia última del retorno a la Eternidad. Así se despliega el
Fuego del Amor iluminando la Verdad, desembocando en lo íntimo del ser, ahí
donde nada puede perturbar el indecible Amor de quienes sois.
… Silencio…
En este espacio y en este tiempo el Verbo y el silencio se conjugan en el mismo
movimiento y en la misma inmovilidad, revelando así la maravilla de la
Creación y el origen mismo de toda creación. Vengo a invitaros al último
despertar, que viene a acabar con el sentido mismo de toda historia y de toda
persona. Más allá de la palabra justa está el silencio justo creando el ritmo del
Verbo de la Verdad que viene a cortar lo superfluo y lo inútil.
Amados del Uno, percibid y recibid el tiempo de la Gracia en su perfección y en
su bondad. Mientras crece la confusión del mundo, crece en vosotros la majestad
del Verbo. Vengo a depositar en vuestro Templo lo que es ahora posible, la
verdadera Libertad. Y el Amor colma así todos los espacios y todos los tiempos
de vuestra presencia en el seno de este mundo como en el seno de todo mundo.
… Silencio…
Entonces la ronda de las Estrellas en vuestras coronas deja pasar la Onda del
Éter, la Onda de Vida y la Onda de la Verdad a fin de que nada pueda oscurecer
o refrenar el canto permanente del Amor en vuestro Templo, nutriendo a su vez
todo cuanto sois en este mundo y en la Eternidad.
Vengo a enunciar el Alfa y el Omega abriendo camino a la verdad de la Vida,
abriendo la Verdad a la Vida Una e indivisible. Vengo a deciros a través del
Verbo centelleante: « Levántate y abre lo que nunca debió ser cerrado »;
haciendo caso omiso de las leyes de este mundo, que sólo es efímero, y
reemplazándolas por la ley del Uno: Amor y Libertad.
… Silencio…
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