EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf

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La palabra necesita un aprendizaje que todos conocemos cuando nacemos en
este mundo. El Verbo no necesita de ningún aprendizaje. Sólo necesita la
espontaneidad del Corazón olvidando el sentido mismo de ser una persona.
El Verbo es pues exclusivo del Corazón, la herencia de la Autonomía y es el
privilegio de vuestra Libertad.
Cuando se manifieste el Verbo, haréis distintamente y directamente la diferencia
con la palabra que sale de la persona. Porque el Verbo no puede en ningún caso
ser disfrazado, en ningún caso incomprendido, porque no se dirige a las mismas
estructuras. El Verbo, como decía, es el aliento de Vida. Está relacionado a la
respiración, al Corazón y también a la Alegría y a la Paz.
El Verbo no necesita de la estructura habitual de la palabra, no necesita de ser
organizado, no necesita de ser controlado, no necesita justificaciones,
contrariamente a la palabra.
Cuando el Verbo habla, el Corazón habla y el cerebro se calla y esto se siente
muy fácilmente. Los efectos, como dije, no tienen nada ver.
Si el Verbo está presente, la Gracia, que yo calificaría de “Teresiana”, estará ella
también presente, por las palabras y las señales que os dio Teresa y que fueron
explicadas también por nuestro Comendador.
Vivir y expresar el Verbo, es estar en acuerdo total con el Cristo. Porque en el
momento en que vuestra palabra se vuelve Verbo, vuestra lengua es consagrada.
Hubo además, en Occidente, algunos santos que guardaron, más allá de la
muerte, una lengua viviente y visible, incluso cuando los huesos se volvieron
polvo.
El Verbo es el operador de toda creación, al principio era el Verbo, antes incluso
que la Luz.
Es esto lo que reencuentran y reviven hoy.
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