EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf

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el momento en que entregáis vuestro Espíritu a eso mucho más grande que
vosotros en el seno de este mundo, a la Luz de la Verdad, a la Luz-Cristo y os
abrís a Ella no sólo a través de la experiencia, no sólo a ratos, sino en las
circunstancias más insignificantes de vuestra vida.
En efecto, el gozo existe tanto en las tareas más ingratas como en las tareas que
os parecen más agradables. Es el momento cuando la realidad efímera se
confronta con la realidad eterna con más o menos gracia, con más o menos
evidencia. Es en aquellos momentos cuando mi presencia está con vosotros, ya
sea que percibáis mi vibración en vuestro Canal Marial o en vuestro corazón, ya
sea que no percibáis nada de mi Presencia en absoluto. Estaré sin embargo ahí
en cuanto vuestra solicitud y vuestra relación para conmigo se establezcan en
aquel reconocimiento de vuestra humildad y en la aceptación plena y entera de
la Pequeña Vía de la Infancia.
En efecto no hay necesidad alguna de conocer lo que sea. No necesitáis en aquel
nivel ni vuestros conocimientos referentes a lo experimentado con el cuerpo de
Êtreté ni tampoco ningún conocimiento llamado espiritual. Ahí sabréis que
habéis alcanzado el núcleo del ser, el núcleo de la Vida, aquello que algunos de
los Ancianos llamaron el Corazón del Corazón o el Centro del Centro. Es el
momento cuando la confianza es tal, en el mismo seno de la angustia o de la
desesperación más grande, que aquella confianza traspasa todas las capas
aislantes y os da acceso a la beatitud.
No hay ninguna necesidad para eso de elegir momentos de oración, de
alineamiento, de meditación, porque ese estado de Gracia reemplaza todos los
demás estados y colma todos los espacios, ya sean vacíos o llenos. Es el
momento realmente cuando la misma idea o el mismo sentido de ser una
persona limitada entre el nacimiento y la muerte queda sin peso y sin poder en
vosotros. Ahí empieza la verdadera libertad, ahí comienza la verdadera
autonomía, en la aceptación de ambas parcelas de la humanidad, en el respeto de
la libertad de cada uno y morando en una oración que no es una solicitud sino
que corresponde más bien al estado de ser.
Estar en paz con vosotros mismos os establecerá en paz con el mundo, sea cual
sea la confusión del mundo tal como podéis observarla los que estáis todavía
interesados en la pantalla exterior. Tan pronto como os volcáis por entero hacia
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