EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf


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tal creencia, tal persona, esta vida ni este mundo, sino en relación con la Verdad
eterna, no para sustituirle tal creencia sino para vivir aquella Verdad
concretamente en el día a día, incluso diría en cada respiro.
En efecto, al estar en aquella profundidad, nada de vosotros puede venir a juzgar
lo que sea ni a quien sea. No podéis condenar a nadie porque - al vivir aquello –
comprobáis que cada circunstancia de vuestras vidas, de vuestros cercanos, de la
humanidad en su totalidad no hace sino manifestar lo que sois aquí mismo en lo
efímero.
Ha llegado la hora de rendir cuentas no como algo que pagar sino de rendir
cuentas de vuestras experiencias, de vuestras búsquedas incluso, de vuestras
adhesiones diversas y variadas en relación con vuestra propia vivencia o las
experiencias ajenas. Es un llamado silencioso pero portentoso de la misma Luz
para que os instaléis en Él, para Él y por Él. Entonces decidíos. ¿Vais a decidir
oír aquel llamado antes del Llamado de María? El llamado de vuestro corazón
que grita y pide manifestar la Verdad, manifestar el Amor. Como decía el
Comendador el llamado para poner el Amor delante, detrás, arriba, abajo, dentro
y fuera, no como un acto de voluntad sino real y concretamente como un acto de
rendición sin condiciones ante la verdad eterna del Amor y de la Gracia.
Quizás sepáis que, en mi corta vida, no manifesté exteriormente poder alguno.
Nada hice en mi vida para modificar el mundo, para cambiar el mundo. Por
cierto me hice cargo de algunas almas en mis oraciones. Solía elegir las almas
que me parecían más apartadas de la Luz, así como los asesinos y gente privada
de libertad a los que nunca vi y tampoco iba a ver en aquel tiempo pero estaba
con la certeza inquebrantable de que eso era también algo que formaba parte de
la Vía de la Infancia.
Aprender a orar, a ayudar, más allá de las circunstancias de este mundo, más allá
de las personas, en el silencio de la celda o del corazón, sin nada a esperar
porque en eso está el verdadero Don y ahí está la profundidad de la Eternidad.
No os planteéis siquiera la pregunta de la eficacia porque hacerse la pregunta es
dudar de la verdad de la Eternidad.
Vengo a invitaros a aquello que quizás hayáis vivido hace algunos años en los
procesos de comunión de la conciencia, de fusión, incluso de disolución de la
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