LA GUERRA SUCIA EN LAS SOMBRAS.pdf

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Como parte de su doble juego, finalmente ponen cara de
asombro o indignación frente a los foros o las reuniones
oficiales y delante de todos, exclaman: “¡Estas cosas son
intolerables y no pueden pasar en una Democracia!”.
Definiendo quizá un poco más las circunstancias de una
guerra sucia y de quienes las organizan; presuntamente una
guerra sucia se organiza dentro un grupo cerrado. Y quienes
las planean no son personas cualquiera. Preferentemente son
alguna elite de políticos Mafiosos con ambiciones oscuras e
inquietantes, que pueden tener el atrevimiento de disfrazar
sus verdaderas intenciones, incluso al propio gobierno en
funciones; al que por un lado aparentan servir con total
lealtad mientras que por otro no dudan en apuñalarlo por la
espalda.
Nunca olvidemos que los Políticos tienen todos la misma
cualidad de ser viles e hipócritas: Son mentirosos patológicos
de gran desfachatez, con efectivos métodos de charlatanería,
que consiguen convencer y manipular la critica o las mentes
manteniendo esas falsas apariencias; pero generando la
formula de la traición y el engaño a largo o corto plazo dentro
del propio Estado sin que nadie se de cuenta porque siempre
dicen de si mismos ser honestos y estar de parte del pueblo,
mientras que por otro lo están socavando.
Siguiendo esta presunción, esta claro que mientras esa
elite desarrolla su propio programa de actividades paralelas
clandestinas, totalmente convencidos de que están haciendo
lo mejor para salvar la nación, el poder, la Democracia, la
economía, y los ciudadanos; en realidad lo que están
haciendo es buscar que se hunda aun más el país en un
autentico caos o descontento social para finalmente
aprovechar la situación de desorden y tomar el control para
dirigirlo hacia una dictadura personalizada hecha a su sola
medida.
Este circuito es el eterno drama o el eterno dilema que
podría describirse en cualquier novela del lejano Oeste; donde
un grupo de poderosos hacendados pretenden controlar
grandes pastos, precisamente porque tienen intereses
invertidos en ganado, cuando no en minas, o en
explotaciones de transportes ferroviarios.
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