LA GUERRA SUCIA EN LAS SOMBRAS.pdf

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Se podría pensar que tomar ciertas soluciones decisivas y
algunas acciones drásticas sobre el futuro del país, aunque
sea autoritariamente y en secreto, sin importar el criterio o la
libertad del ciudadano y el consenso democrático establecido,
estaría justificado y no es un acto negativo. Lamentablemente
este tipo de perfil político puede encontrarse en cualquier
Democracia avanzada trastornando y socavando la
tranquilidad del poder. Son los que señalan los errores de los
demás con el dedo, mientras tapan, ocultan y distraen la
atención sobre los suyos consiguiendo aparentar ser “los
buenos políticos que defienden el bien, ya que son santos”.
El peligro para el ciudadano reside siempre en el abuso
del poder y en que si no se descubre a tiempo, este suceso
suele terminar creando conflictos internos, inestabilidad
política, luchas intestinas y también problemas de
insurrección cuando se trata de personajes que gobiernan con
cierta autonomía y con ideas que no convencen a nadie. Por
tanto no nos engañemos. Las presuntas inquietudes patriotas,
o las motivaciones morales, quizá nacionalistas que pudieran
existir detrás de los argumentos de esos políticos Mafiosos
para organizar una guerra sucia, nunca tienen por que
coincidir y obedecer con una situación de defensa real de los
intereses de la nación o los propios intereses del ciudadano.
No, no seamos ingenuos. Detrás de una guerra sucia, —más
tarde descubierta— no es extraño encontrar las cosas más
sorprendentemente mafiosas y egoístas. Las consignas
usadas (retorica) para respaldar esas acciones siempre repiten
el mismo esquema ideológico, básicamente argumentos de
conveniencia: Señalar enemigos a dedo, cumplir con un
presunto deber nacional, defender la seguridad del Estado
con acciones ejecutivas; que el país es lo primero y la
eliminación del enemigo por medios alternativos es una
necesidad dado que la justicia convencional no los castiga de
forma efectiva. ¿Sorprendido? Detrás de este breve ideario del
gansterismo mafioso de un Estado en realidad lo que
esconden los organizadores de una guerra sucia es desviar la
atención, obtener el poder y llegar al dinero.
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