ARTE Y COMPUTADORAS 2011.pdf

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© Diego Levis 2000/2011
Arte y computadoras
técnicos y culturales del siglo XIX, quizás comparable en importancia a la introducción de
la imprenta de tipos móviles. La fotografía, recórdemoslo, es el primer medio mecánico
para registrar y conservar la memoria visual de lo vivido. Fracción de tiempo capturado y
vestigio directo de lo real, la fotografía es una interpretación de la realidad y también un
testimonio de lo sucedido. La imagen fotográfica establece siempre una conexión entre dos
instantes de tiempo, aquel en que ha sido captada y aquel en que es mirada. Un puente en el
tiempo que también lo es en el espacio. Una foto además de convocar los recuerdos y
fantasmas de nuestro pasado puede acercarnos a paisajes no visitados, a objetos
desconocidos y a rostros y cuerpos nunca antes vistos.
El cine, al restituir el movimiento natural de los seres y de las cosas, incrementó la
ilusión realista de la fotografía. Pero mientras en la foto la imagen se hace materia, la
imagen proyectada es impalpable y fugaz, un espectro que necesita de la luz para hacerse
presente. En el cine el tiempo es, salvo excepciones, un fluir ajeno al del tiempo originario
de la toma. Donde la foto refleja un instante capturado, el cine presenta un tiempo propio
hecho de la suma de fracciones de tiempos diferentes, una abstracción que siempre se
manifiesta ante los ojos del espectador en presente y que paradójicamente no afecta a la
ilusión realista de las imágenes 15.
El espectador, testigo y copartícipe de lo que sucede en la pantalla, aunque
comprende la irrealidad de lo que ocurre, lo observa como si se tratara de hechos y objetos
reales (Lotman 1979). Lo cual, utilizando palabras de Bela Balazs, se explica porque "en
el cine la cámara arrastra la mirada del espectador hacia el espacio (y el momento, añado
yo) en el que transcurre la acción, la imagen del film" (1978:39).
15 Morin señala que “el tiempo del film no es tanto el presente como un pasado - presente. “ La imagen
cinematográfica, recalca, tiene la cualidad propia de actualizar el pasado mejor que ningún otro arte” (1975:73).
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