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Somos Polvo de las Estrellas .pdf



Nombre del archivo original: Somos Polvo de las Estrellas.pdf
Autor: Gonzalo

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Somos Polvo de las Estrellas
Eres una criatura del universo,
al igual que los árboles y las estrellas;
Tienes derecho a estar aquí.
Y, te resulte o no evidente,
Sin duda el universo se desenvuelve como debe.
"Tú sabrás la verdad
Y la verdad te hará libre". (Desiderata)
Para darnos cuenta de la verdad de esto, tenemos que volver por un momento
al principio de las cosas.
AL PRINCIPIO. . .
No importa si creéis que la humanidad salió del hombre mono primitivo de
hace quinientos mil años, o, ya creado, como se dice en “La Biblia” por la
mente de un Creador. De todas maneras tuvo que haber una Causa Primera:
Algún poder tuvo que traer a esta Tierra el primer germen de la Vida, y la
creación es igualmente maravillosa si empezó a través de siglos incontables
hasta el producto más alto de la civilización moderna, que si el todo fue creado
en seis días.
Al principio, la tierra era solo una nube, un vapor –hace seis mil años, o hace
un billón de años– ¿qué importa cuántos?
Lo único que importa es que cierta vez de cierta manera, el primer germen de
la vida vino a la tierra –algo, lo llaman lo sabios– una sustancia gelatinosa que
flotaba sobre las aguas. Ese fue el principio, la aurora de la vida sobre la tierra.
Luego vino el primer fragmento de vida animal –la Ameba, una clase de pez
gelatinoso, consistiendo de una sola célula, sin vértebras, y con muy poco que
la distinguiera del agua que la rodeaba. Pero tenía vida –el primer fragmento

de vida animal– y de esa vida salió, según los sabios, todo lo que somos y todo
lo que tenemos.
Todos los millones de formas y variedades de plantas y animales que han
aparecido desde entonces, son sol o manifestaciones diferentes de la vida –
formadas para hacer frente a situaciones diferentes.
Durante millones de años este "Germen de la Vida" fue amenazado por toda
clase de peligros, de inundaciones, de terremotos, de sequías, de calores
ardientes, de fríos glaciales, de erupciones volcánicas –pero para él cada
peligro nuevo era sólo un estímulo para encontrar un nuevo recurso, para
producir la vida bajo alguna nueva forma.
Para hacer frente a ciertas situaciones, formó el dinosaurio, para hacer frente a
otras, la mariposa. Mucho antes de que llegara el hombre, vemos sus infinitos
recursos mostrarse de mil maneras diferentes. Para escapar de peligros en el
agua, buscó la tierra. Perseguido en la tierra, se lanzó al aire. Para respirar en
el mar, desarrolló agallas. Encallado en la tierra, perfeccionó pulmones. Para
hacer frente a una clase de peligros se protegió con una concha. Para otro, con
un aguijón. Contra fríos glaciales produjo una piel. En climas templados,
cabellos. Sujeto a cambios de temperatura, produjo plumas. Pero siempre,
desde el principio, mostró su poder para hacer frente a todas las condiciones, a
todas las necesidades.
Si hubiera sido posible matar a ese "Germen de la Vida", hubiera perecido hace
miles de años, cundo fuego y las inundaciones, las sequías y las carestías se
seguían

en

rápida

sucesión.

Pero

los

obstáculos,

las

desgracias,

los

cataclismos, fueron para el, sólo nuevas oportunidades para firmar su poder.
En realidad, necesitaba esos obstáculos para mostrar su energía y sus
recursos. Los grandes reptiles, las bestias monstruosas de los siglos pasados,
desaparecieron; pero el "Principio de la Vida" permaneció, cambiando con cada
siglo, siempre desarrollándose, siempre progresando.
¡Cualquiera que haya sido el poder que trajo ese "Germen de la Vida" a la
Tierra, lo trajo dotado de recursos ilimitados, de energía ilimitada, de VIDA
ilimitada! Ninguna otra fuerza puede vencerlo; ningún obstáculo puede

detenerlo. A través de la historia de la vida y de la humanidad podéis ver su
inteligencia creativa –llamadla Naturaleza, llamadla Providencia, llamadla lo
que queráis– haciendo frente a todas las necesidades de la vida. (La Llave de la
vida y del Éxito: Adolfo Torres)

Los

átomos

sintetizados

en

los

interiores

de

las

estrellas

acaban

normalmente devueltos al gas interestelar. Las gigantes rojas finalizan con
sus atmósferas expulsadas hacia el espacio; las nebulosas planetarias son
las fases finales de estrellas de tipo solar que hacen saltar su tapadera. Las
supernovas expulsan violentamente gran parte de su masa al espacio. Los
átomos devueltos son, como es lógico, los que se fabrican más fácilmente
en las reacciones termonucleares de los núcleos de las estrellas: el
hidrógeno se fusiona dando helio, el helio da carbono, el carbono da
oxígeno, y después en estrellas de gran masa, y por sucesivas adiciones de
más núcleos de helio, se construyen neón, magnesio, silicio, azufre, etc.:
adiciones que se realizan por pasos, dos protones y dos neutrones en cada
paso hasta llegar al hierro. (...)
Todos estos son productos químicos familiares. Sus nombres nos suenan.
Estas reacciones nucleares no generan fácilmente erbio, hafnio, diprosio,
praseodimio o itrio, sino los elementos que conocemos de la vida diaria,
elementos devueltos al gas interestelar, donde son recogidos en una
generación subsiguiente de colapso de nube y formación de estrella y
planeta. Todos los elementos de la Tierra, excepto el hidrógeno y algo de
helio, se cocinaron en una especie de alquimia estelar hace miles de
millones de años en estrellas que ahora son quizás enanas blancas al otro
lado de la galaxia Vía Láctea. El nitrógeno de nuestro ADN, el calcio de
nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre, el carbono de nuestras tartas
de manzana se hicieron en los interiores de estrellas en proceso de colapso.
Estamos hechos, pues, de sustancia estelar. El origen y la evolución de la
vida están relacionados del modo más íntimo con el origen y evolución de
las estrellas.
Carl Sagan. Cosmos. Capítulo 9: Las vidas de las estrellas. Pág. 233


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