Desarrollo emocional 0a3 simples.pdf

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b.
Propuestas dentro del marco institucional y comunitario
Así como todos los niños deberán tener un cuaderno de vida desde su nacimiento, todas las comunidades deberán poder ofrecer un espacio de intercambio y observación como dispositivos de
prevención. Estos espacios son:
• Grupos de madres.
• Grupos de crianza mamá-bebé.
• Grupos de padres-madres-bebés.
¿Qué es un grupo de crianza?
Son espacios de encuentro entre madres y padres, facilitados por agentes de salud, educación o
comunitarios. Los participantes se reúnen periódicamente a compartir experiencias, plantear dudas
y reflexionar en torno a la crianza.
Es una herramienta necesaria en toda comunidad demográficamente activa porque permite absorber
en una práctica sencilla las demandas de primer orden en la crianza. Es un dispositivo de participación activa comunitaria en la gestión de salud colectiva desde el inicio de la vida.
Los grupos de crianza pueden formarse en espacios comunes de los participantes (por ejemplo, la
guardería, el jardín maternal, espacios recreativos, religiosos, etc.). En este caso, los integrantes se
pueden conocer con anterioridad. Alternativamente, un grupo de crianza puede formarse con personas que no se conocen, pero que comparten una experiencia en común, por ejemplo, embarazo
o hijos en edad preescolar.
El objetivo principal de estos grupos es constituirse en espacios de reflexión y apoyo en torno a la
crianza. Que los padres y las madres puedan sentirse acompañados por otros y otras que viven
experiencias similares.
Dependiendo del interés de los participantes, los grupos de crianza pueden ser estructurados y tener temas predeterminados, o bien ser abiertos y que el tema de cada sesión surja de las vivencias
y experiencias que los papás y las mamás quieran compartir. Los temas pueden ser, por ejemplo:
primeros encuentros y desencuentros con el bebé, estrategias para mejorar el acercamiento y la
comunicación, recursos y herramientas básicas para la crianza, cómo establecer límites, el control
de esfínteres, el sueño, la lactancia, la comida, los celos, cómo estimular adecuadamente al bebé,
el lenguaje, la comunicación con el bebé, la organización de rutinas, el uso del chupete, entre otros.
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Ya desde el embarazo, surge una gran cantidad de dudas, intranquilidad, miedos; y compartir e intercambiar inquietudes, informaciones o vivencias facilita la crianza. A su vez, el período de posparto
y la crianza inicial es un momento vital muy sensible para la madre y el padre, donde se remueven
aspectos emocionales y relacionales de la pareja, de las historias propias de cada uno. Estos meses
son muy intensos, de adaptación, de conocer al bebé, con muchas dudas, novedades, cansancio,
ambivalencias, soledad, incomprensión, cambios de roles y de funciones. Frente a este panorama,
el grupo de crianza es un lugar privilegiado para la observación y un dispositivo de intervención
