Desarrollo emocional 0a3 simples.pdf


Vista previa del archivo PDF desarrollo-emocional-0a3-simples.pdf


Página 1...43 44 45464778

Vista previa de texto


apoyan en los vínculos que construyen con él las figuras de cuidado primario. Si estos vínculos faltan
o son inadecuados, el desarrollo está en riesgo. A su vez, cuidar de un niño pequeño es una tarea
esforzada que requiere que exista una red de sostén en la que los cuidadores primarios puedan
apoyarse. Esta red suele ser familiar, pero bien puede ser comunitaria o institucional. Lo importante
es que en general se requiere de más de uno o dos adultos para que un niño reciba todo el “alimento”
psicológico que necesita (véanse “función materna” y “función paterna”).

¿Qué dificultades relacionadas con el entorno deben
llamar nuestra atención y ser abordadas?
Sea cual fuera su causa, las carencias de cuidados en el marco de un vínculo entre el bebé y el adulto
llevan a una pobreza de las interacciones, y por lo tanto, de la vida cognitiva del niño pequeño. Por
otra parte, las distorsiones vinculares perturban el acceso del bebé al conocimiento de sí mismo y
del entorno. Por ejemplo, las actitudes adultas reiteradamente inadecuadas, incoherentes e imprevisibles impiden o ponen en crisis la posibilidad del bebé de buscar y encontrar referentes estables
y expectativas esperables, y lo pueden llevar a retirarse de los intercambios y replegarse sobre sí
mismo. Y esto en detrimento del interés y la vinculación con el pensamiento y la vida cognitiva, del
conocimiento del mundo que lo rodea y de sus propios procesos de pensamiento 15.
Al incluir la relación entre un adulto y un bebé en el marco de una clasificación, estamos considerando
su tono general, no un momento particular de vinculación. Un vínculo presenta distorsiones cuando
una modalidad inadecuada se vuelve prevalente, repetitiva y estereotipada impregnando entonces
la relación adulto-niño de tal forma que esta se fija y pierde entonces flexibilidad y libertad en grados importantes. De modo orientativo, se pueden considerar diferentes tipos de relación adulto-niño
pequeño que denotan dificultades vinculares que requieren en particular ser tenidas en cuenta para
prevenir el establecimiento de dificultades en la constitución psíquica individual del niño.

Tipos de relación adulto-niño pequeño
• La relación sobreinvolucrada, en la que el adulto demuestra un compromiso físico y/o psicológico excesivo con el bebé, lo controla en permanencia, obstaculiza sus iniciativas, metas
y deseos. Sus exigencias son inadecuadas para el nivel de desarrollo del niño. Frente a esto,
el bebé puede desplegar conductas de sometimiento, ser excesivamente obediente o, a la
inversa, muy desafiante. La expresión de sus habilidades motrices y/o expresividad lingüística
puede verse empobrecida. En este tipo de relación, el tono afectivo del adulto incluye variaciones entre manifestaciones ansiosas, depresivas o agresivas que perjudican la interacción
con el bebé, que suele mostrarse enojado o gimotear. En general, no se establece un “diálogo”
gestual recíproco entre adulto y bebé que implique la percepción de dos individuos separados
que interactúan entre sí. Pareciera que el adulto encuentra dificultades para ver al niño como
un sujeto singular con intereses o necesidades diferentes de las suyas. Esto incluye la utilización del bebé para satisfacer las necesidades propias, su uso ilusorio como “confidente” o un
tipo de contacto físico de proximidad extrema o erotizado.

44

15 Mazet, P. y Stoléru, S. (2003): Psychopathologie du nourrisson et du jeune enfant. Développement et interactions précoces. París: Masson.