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Desarrollo emocional.
Clave para la primera infancia

4. Dificultades emocionales
en niños de 0 a 3 años

Dificultades emocionales en niños de 0 a 3 años
Hemos definido la noción de problemática y hemos señalado cuáles serían los signos de alarma que
expresan en el bebé un grado mayor o menor de sufrimiento psíquico. Es importante aclarar que pensar en un área problemática para poder ubicar los signos de alarma y reflexionar sobre su alcance no
equivale a hacer un diagnóstico. Sin embargo, es útil esbozar el modo en que signos y problemáticas
se organizan u ordenan; y cuáles son los espectros de dificultad que hay que abordar ayuda a la
detección temprana de las problemáticas por parte de cualquier persona que trabaje con las familias.
Esto es fundamental para abordar los problemas y reorientar, en la medida de lo posible, el curso
del desarrollo. Dicho esto, es necesario tener en cuenta que realizar un diagnóstico de trastorno del
desarrollo es una tarea compleja que debe estar a cargo de profesionales especializados en el tema.
Nos parece conveniente incluir y adoptar la noción de espectro, diferente de la de “trastorno”, que
suele utilizarse para hacer referencia a las dificultades emocionales en desarrollo temprano. La noción de espectro abarca de modo más flexible y menos determinista una amplitud de fenómenos que
incluso son diferentes en su modo de presentación y organización en función de su intensidad, su
frecuencia y su duración.
Considerar que el desarrollo del niño está comprometido —ubicado en un espectro determinado— permite pensar que existe un modo de expresión del sufrimiento psíquico que es diferente para cada uno.
Esta idea facilita la percepción de las problemáticas en la atención primaria, respetando la particularidad de cada caso en un recorrido que abarca desde la normalidad de lo esperable hasta la patología
en el desarrollo. Así se logra una mayor comprensión de lo que ocurre y se habilita el seguimiento del
curso de una problemática y los resultados de las intervenciones que se ponen en marcha.
A su vez, en esta temprana edad, una variable siempre presente es el curso cambiante del desarrollo
con las importantes variaciones evolutivas y los ritmos diferentes que existen para cada niño. Por
esto, toda ubicación de un niño en un área problemática debe ser pensada como provisoria y en movimiento, sin que esto impida la evaluación y la determinación de “áreas de riesgo”, y la intervención
en dichos casos14.

1. Los vínculos
Las dificultades en el entorno, sobre todo en el modo de relación entre el niño y las personas que lo
cuidan, deben ser pensadas como un problema en sí mismo y como uno de los primeros focos de
atención para atender al desarrollo emocional del bebé.
¿Por qué afirmamos esto? Tal como ya hemos explicado, la subjetividad de un niño y su desarrollo se

14 Para la elaboración de este capítulo se han tenido en cuenta las siguientes referencias: National Center for Clinical Infant
Programs (1998): Clasificación diagnóstica (de 0-3 años) de la salud mental y los desórdenes en el desarrollo de la infancia y la niñez temprana. Buenos Aires: Paidós; Clasificación francesa de los trastornos mentales del niño y del adolescente (CFTMEA-R-2000). Buenos Aires: Polemos; y Mazet, P. y S. Stoléru (2003): Psychopathologie du nourrisson et du jeune
enfant. Développement et interactions précoces. París: Masson.

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