Desarrollo emocional 0a3 simples.pdf


Vista previa del archivo PDF desarrollo-emocional-0a3-simples.pdf


Página 1...19 20 21222378

Vista previa de texto


Primer año de vida

Segundo año de vida

Tercer año de vida
con el lenguaje o utilizar una
muñeca para representar necesidades mediante un juego
complejo). Aumenta el interés
en la relación sus pares.

20

Tono emocional
(o estado de
ánimo general)

Es altamente variable, íntimamente relacionado con
estados internos (hambre), y
hacia la segunda mitad del
primer año, también relacionado con señales sociales
externas (el padre puede hacer sonreír a un niño aunque
este tenga hambre). Cuando
el bebé está confortable internamente prevalece un sentimiento de interés y placer en
el mundo y hacia el cuidador
primario.

El humor es aún variable, pero
más organizado y estable
durante períodos más largos. Existe un sentimiento de
seguridad, curiosidad y necesidad de exploración que
domina el humor, así como están presentes también la tendencia a “pegarse” al adulto,
el negativismo, el miedo y la
aprehensión.

El estado de ánimo general
puede ser variable (triste,
ansioso o presentar una tendencia a quedarse “pegado”
al adulto junto a una segura
exploración), pero luego gradualmente se estabiliza dentro de un modelo organizado
alrededor de un sentimiento
básico de seguridad y optimismo, con la presencia no
dominante de las siguientes
capacidades: la excitación, el
negativismo, la pasividad, la
tendencia al “pegoteo” hacia
el adulto, entre otras.

Sentimientos

La variación entre la indiferencia y la excitación con el mundo se torna más organizada
y queda bajo el control de la
interacción social. Los sentimientos específicos iniciales
de excitación placentera o la
protesta por la falta de placer
llevan a graduaciones más diferenciadas y el bebé incluye
gestos con los que negocia
la dependencia, el placer,
la afirmación de sí mismo, la
exploración, el enojo, el miedo y la ansiedad. El sistema
de afectos o sentimientos permanece altamente variable, y
es fácilmente dominado por el
contexto.

En este período, los sentimientos se vuelven más diferenciados. Se observa la
emoción por la exploración y
el descubrimiento, y el placer
por la autoafirmación. Existen
negociaciones gestuales más
complejas de dependencia,
autoafirmación, enojo y la
búsqueda de límites. El bebé
desarrolla la capacidad de
demostración organizada de
amor (correr y abrazar, sonreír
y besar a los padres, todo junto) y también protestar (alejarse, patalear, llorar, todo junto).
El negativismo organizado
(el no) y una gran demanda
están también presentes. El
equilibrio debe volcarse en
dirección a las expresiones
organizadas del placer en el
descubrimiento, la iniciativa
y el amor. Aparece más desarrollado el sentimiento de
comodidad con la familia y la
aprensión ante los extraños.

Los afectos, gradualmente,
tienen más “significado” (en
el nivel representacional o
simbólico). Después de la
posible inestabilidad inicial
en el sistema afectivo (por
ejemplo, regresivo, enojo con
“pegoteo” y dependencia), es
posible una mayor organización del sistema afectivo, con
afectos complejos tales como
amor, tristeza, celos y envidia,
que se expresan en ambos niveles: el preverbal y el verbal,
que está surgiendo.
La afectividad se ve fácilmente influenciada por las
situaciones físicas (cansancio, hambre). Los afectos se
encuentran todavía en un nivel egocéntrico (por ejemplo,
“¿qué hay ahí dentro para mí?”).

Estados de
ansiedad

Están relacionados con la
supervivencia física y emocional, y son generalmente
globales y desorganizados.
La hipótesis es que una
preocupación subyacente
está relacionada con temas
de aniquilación, pérdida del
yo emergente y del mundo.

Aparecen relacionados con la
pérdida del cuidador, que es
algo potencialmente desorganizador.

Se refieren tanto a la ansiedad
relacionada con la pérdida
de la persona amada y de la
cual dependen, como a la
pérdida de aprobación y de
aceptación. Aun así, el niño
todavía desorganizado potencialmente puede tolerar
mejor la ansiedad y enfrentarla mediante alteraciones en la
imagen mental (fantasía; por
ejemplo, “mamá regresará;
ella me ama”).