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Mundo Desconocido: El Necronomicon

tenía una hermana llamada Sacie Henry. En cierta ocasión, estando Miss Henry de visita en casa de
Dunn, a modo de broma entre amigos llamó por teléfono a Lovecraft diciéndole que un día podrían salir
juntos. El contestó: "Tengo que preguntárselo a mi madre", y no ocurrió nada más. Como consecuencia
de su predilección por el siglo XVIII, Lovecraft se atavió en cierta ocasión con un traje colonial, o al
menos con un sombrero 'de tres picos y, así vestido, se hizo publicar una fotografía en un periódico de
Providence. Para algunos entusiastas de Lovecraft, sería un encomiable proyecto hallar esta fotografía y
reproducirla. Dunn, que no sólo era antibritánico sino también objetor de conciencia, se negó a alistarse
para la quinta de 1917 y se presentó al jefe de policía. Pasó el resto de la Primera Guerra Mundial de
prisión en prisión, acabando en Fort Leavenworth. Después de la guerra, ingresó en un seminario y tomó
sagradas órdenes dentro de la Iglesia Católica. También nos dijo Dunn que el notable i investigador
lovecraftiano R. A. Kisch (también conocido como "Everts") le "pidió prestadas" las cartas que él poseía
de Lovecraft y que todavía estaba intentando recuperarlas. Tenemos una fotografía de Lovecraft cuando
tenía entre veintitrés y veintiséis años. Era la época en que empezaba a salir de la concha en la que se
había recluido en 1908, cuando una enfermedad no definida le impidió terminar sus estudios en el
Instituto. Entretanto había sido un verdadero "recluso excéntrico". Hacía poca cosa, ganduleando por
toda la casa, pero leía. Raramente salía con otro ser humano que no fuera su desequilibrada madre.
Causaba una rara y sorprendente impresión, pero estaba aprendiendo que podía medrar entre los
mortales, sino perfectamente, sí por lo menos hasta donde le permitiesen una tolerancia divertida. Por
aquella época, sin embargo, en este serio, perezoso, snob e inadaptado erudito ya había indicios del
bondadoso, genial, afectuoso, encantador, agudo y entre tantos conceptos hombre admirable en el cual,
lenta y dolorosamente, Lovecraft iría madurando durante las siguientes dos décadas.

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