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Mundo Desconocido: El Necronomicon

terminó a principios de 1935. Sprague de Camp habla del "febrero de 1937, más de dos años desde que
aparecieran los primeros síntomas". La cita es suficiente para deducir que hay una correlación entre el
final de la narración y el principio de la enfermedad. Si Lovecraft hubiese consultado a un doctor dentro
de los primeros seis meses de su enfermedad, habría habido tiempo para operarlo, pero finalmente,
cuando se le diagnosticó cáncer de colón en marzo de 1937 era demasiado tarde, puesto que se había
extendido por todo el tronco. Murió cinco días después de ser admitido en el hospital.
Todo esto me remite al presente libro y a la forma en que se produjo.
En 1967, L. Sprague de Camp, que entonces estaba trabajando en su biografía de Lovecraft, visitó la
India y el Oriente Medio junto con el novelista de ciencia-ficción Alan Nourse; estaba recogiendo
material para su libro Great Cities of the Ancient World. En Bagdad se reunió con un miembro de la
Dirección de Antigüedades de la Administración General Iraquí, con el cual había mantenido
correspondencia, y estuvo algún tiempo con él visitando lugares arqueológicos. Cuando el funcionario
iraquí se enteró de la proyectada biografía de Sprague de Camp sobre Lovecraft, cuyas obras son bien
conocidas en Oriente Medio, reveló que estaba en posesión de un manuscrito, probablemente interesante,
el cual estaba escrito en un antiguo idioma relacionado con el árabe. Incomprensiblemente, el primer
impulso de Sprague fue rechazarlo porque no era un erudito en árabe y pensó que un manuscrito como
aquél no le sería de utilidad. Por otra parte, la exportación de manuscritos, que podían clasificarse como
material arqueológico, era contraria a la ley, y temía que las aduanas le confiscaran el que le ofrecía el
funcionario. Además, éste fue muy ambiguo con respecto a la obra. Parecía que únicamente deseaba
decir que se trataba de un manuscrito mágico. El asunto se dejó correr, pero poco antes de que Sprague
se marchase de Bagdad, el funcionario volvió a plantear el caso, esta vez indirectamente. estaban
comiendo en un restaurante, y Sprague de Camp y Alan Nourse eran dos más entre los invitados
sentados al aire libre bajo una marquesina. Frente a ellos había un profesor palestino de la Universidad
de Beirut que, por una extraña coincidencia, estaba traduciendo mi Strength of Dream al árabe. Sprague
mencionó que éramos amigos y, seguidamente, la conversación pasó al tema de Lovecraft. Sprague le
preguntó si era exacto traducir Al Azif como La Demonología. Lovecraft cuenta que esta palabra la
emplean los árabes para indicar el sonido nocturno de los insectos, creían que era el susurrar de los
demonios. El palestina dijo que nunca había oído hablar de tal cosa y, en este momento, el funcionario de
la Dirección de Antigüedades mencionó casualmente que la palabra se deriva del antiguo lenguaje
acadio, y que lo había visto en la cabecera de un manuscrito que tenía en su oficina. Tratando de
controlar su excitación, Sprague le preguntó si podía verlo, y el funcionario quedó de acuerdo en
llevárselo a la mañana siguiente. Estaba escrito con tinta negra sobre pergamino oscuro y Sprague quedó
desilusionado al comprobar que no era capaz de descifrar ninguna de sus letras. El funcionario dijo que
estaba escrito en un idioma llamado diurano, que aún era hablado por unos pocos ancianos del pueblo de
Duria, en la región kurda del noreste del Iraq. Cuando Sprague le preguntó si el manuscrito estaba en
venta, el funcionario le mencionó un precio que era elevado pero no desmedido. Sprague, bastante
seguro de que, si fuese necesario, podría revender el manuscrito a la sección de antigüedades del museo
de Filadelfia, lo compró. Aparentemente no tuvo ningún problema para sacarlo del país.
Una vez de nuevo en América, trató de hacerlo traducir, pero se vio frustrado. Los expertos le dijeron
que se trataba de un idioma que se parecía al persa, pero que en su mayor parte parecía ser geberiano.
Esto animó a Sprague, que observó que la palabra geberiano se derivaba del alquimista Geber, el cual fue
más o menos contemporáneo del legendario Alhazred. Sin embargo, cuando Reinhold Carter, del Museo
Metropolitano, declaró que estaba seguro de que el manuscrito era una falsificación del siglo XIX, se
descorazonó. En 1969, su interés volvió a renacer al recibir una carta del funcionario de Bagdad
ofreciéndole, en una postdata, la recompra del manuscrito por una cantidad superior a la que había
pagado. Expresó su deseo de hablar sobre el particular, pero no recibió respuesta. Otro corresponsal
árabe le dijo más tarde que el funcionario había sido encarcelado por malversación de fondos del
gobierno.
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