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Mundo Desconocido: El Necronomicon

dejado de emplear su imaginación? Lejos de ser absurda, creo que es la clave esencial de la vida de
Lovecraft y de su trabajo. Una vez hayamos comprendido este punto clave y lo combinemos con el relato
de Machen sobre lo que sucedió aquella tarde en Gray's Inn, creo que estaremos en situación de poder
responder a algunas preguntas básicas sobre el Necronomicon.
T.S. Elliot indicaba que, si se examina con objetividad, la existencia humana tiene una calidad pueril.
"Nacimiento, copulación y muerte...". Y el mismo Lovecraft nunca se cansaba de afirmar que nuestra
propia cortedad de vista es la que nos permite conservar la tranquilidad de espíritu. No es pesimismo
superficial, sino que se trata de una afirmación objetiva sobre la existencia humana. (Y, añadiría yo, no
veo ninguna razón por la que no pudiera ser la base para una filosofía optimista o religiosa). Los seres
humanos son como caballos con anteojeras, atrapados en un momento presente perpetuamente trivial.
Cuando un niño llora sobre un juguete roto decimos que ha perdido la perspectiva. Pero si se piensa
sobre ello de forma objetiva, puede verse que este acto es aplicable a todos nosotros. El arte y la ciencia
son tan importantes porque nos permiten observar las cosas desde arriba, con una cierta perspectiva. Pero
cuando un astrónomo deja su telescopio, tiene que buscar en su bolsillo la llave de la puerta principal...
El tiempo nos tiene agarrados por el cogote...
Por extraño que parezca, la mayor parte de las personas parece aceptar esto sin que les importe. Quizá se
deba a que la mayoría de ellas están ocupadas en sus problemas cotidianos. Pero ni siquiera aquellas que
no tienen demasiados problemas parecen ser capaces de aceptar esta extraña y trivial cualidad sin sentir
que algo anda mal. Recientemente, una anciana dama, superviviente de la era eduardina, dijo por
televisión que podía recordar la época en que la mayoría de caballeros no hacían nada útil con sus vidas.
La mañana la pasaban en el club, la tarde jugando al billar y haciendo visitas, el atardecer jugando al
bridge... Para mi, esto suena igual que una fórmula de locura. Para la mayoría de la gente, esto suena
como una envidiable y placentera manera de emplear la propia vida.
La respuesta, creo yo, es que en un pequeño porcentaje de la humanidad, aproximadamente un 5 por
ciento para ser precisos, tiene una especie de anhelo incorporado de finalidad. Estas personas se conocen
como el "5 por ciento dominante", y la misma cifra parece aplicable a los grupos animales. El porqué
esto sucede así no hay nadie que pueda explicarlo. Probablemente, Lovecraft hubiese dicho que esto es
puramente biológico. Para que una especie sobreviva, un cierto número de individuos debe poseer un
impulso que los lleve más allá de las necesidades diarias. De otra forma, cuando alcanzase un cierto
grado de bienestar y estabilidad, degeneraría rápidamente. De hecho, se sabe por la historia que las
naciones se vuelven "blandas" cuando pueden vivir en el lujo, aunque dichas naciones a menudo
consigan producir una gran civilización. Esto se debe a que su "5 por ciento dominante" posee un
impulso que no se erosiona con el bienestar. Dichos hombres poseen, repito, un anhelo interior para la
finalidad.
El resultado sorprendente es que si se ven privados de una finalidad por las circunstancias de sus vidas,
se convierten en unos seres frustrados y propensos al suicidio. Esta es la historia básica de los
"marginados". Antes de que descubran una finalidad pueden estar cerca de la locura, sufriendo
depresiones suicidas. Y el sentido de la finalidad puede tomar las formas más extrañas, como en el caso
de George Fox, el fundador del Cuaquerismo, que iba andando por la ciudad gritando: "¡La desgracia
caerá sobre la ciudad maldita de Litchfield!", conducta que en la actualidad lo conduciría al manicomio
más cercano, o como Lawrence de Arabia, alistándose a la RAF como un ciudadano particular.
Obsérvese por favor que no estoy diciendo que el 5 por ciento dominante sean hombres geniales
frustrados. Pueden ser estúpidos y su predominio es posible que sólo les convierta en tiranos. Pueden ser
deshonestos, y esto les convierte en unos timadores. Pueden ser supersexuados, y esto les convierte en
unos sátiros o ninfómanas (puesto que hay tantas mujeres dominantes como hombres dominantes). Cada
enlace sindical, cada sargento mayor, cada cantante de música pop y cada hombre de negocios con éxito,
pertenece al 5 por ciento dominante. Está todavía por escribir un interesante libro sobre algunos
"marginados" algo menores que fueron destruidos por el sentido de puerilidad. En él se podría incluir,
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