APUNTES 5. Noviembre 2013.pdf

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crecer sostenidamente (hasta la imposición de las
políticas neoliberales) a una tasa de más del 6% anual.
Dado el régimen que se estableció después de Lázaro
Cárdenas, los gobiernos encabezados por Manuel Ávila
Camacho y Miguel Alemán fueron profundamente
contrarrevolucionarios. Sometieron a sangre y fuego al
movimiento obrero; con el amparo agrario protegieron a
los terratenientes, comenzaron el endeudamiento y la
dependencia hacia Estados Unidos. Favorecieron en todo
a las compañías extranjeras, incluso las petroleras.
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El Partido Acción Nacional (PAN), que se fundó en 1939 en
contra de las medidas populares y patrióticas de Lázaro
Cárdenas, empezó a colaborar desde esa época con el
gobierno. Manuel Gómez Morín, que presidía el PAN, fue
asesor de Ávila Camacho y colaboró con Miguel Alemán,
quien fundó al Partido Revolucionario Institucional (PRI).
De modo que el PRIAN que hoy nos domina y hunde a
México tuvo su origen desde esa época y es el motor e
impulso de la contrarrevolución en México.
El retroceso actual se debe a que, al triunfo de la
Revolución, la burguesía hegemonizó el poder. Hoy, la
clase obrera al frente del pueblo ha de luchar para
rescatar las causas sociales y nacionales para construir un
México soberano que garantice el bienestar de toda la
población, a partir del reconocimiento de las luchas y
avances del pasado. Hay una gran campaña que dice que
la Independencia y la Revolución no sirvieron para nada,
que estamos igual, que no vale la pena luchar, que
siempre estaremos jodidos. Esto es falso: existe la
Revolución y también la contrarrevolución, el flujo y el
reflujo, el avance y el retroceso. Reconocer la situación
tan retrógrada que sufrimos actualmente no debe
llevarnos a negar los avances del pasado, las conquistas y
el ejemplo de un pueblo en lucha y de héroes que
supieron cumplir con su deber. Hoy existe una abierta
campaña contra nuestros héroes de la Independencia y
de la Revolución, banalizándolos, propagando mentiras y
calumnias para denigrarlos con el pretexto de que “no
son de bronce… sino de carne y hueso”.
La Revolución Mexicana abrió el camino para profundas
transformaciones políticas, económicas, sociales y
culturales en el siglo XX. El motor del desarrollo fue la
movilización revolucionaria de los trabajadores del
campo, de la ciudad y el pueblo en general. La clase
dominante ha negado o escamoteado los derechos del
pueblo, propiciando la reacción contrarrevolucionaria,
colocándose al servicio de las potencias extranjeras, al
grado de que luego de subordinarnos económicamente
con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte,
la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del
Norte y la Iniciativa Mérida, ahora están llevando a cabo
la subordinación militar. Ya opera en México, en Paseo
de la Reforma 265, la Oficina Binacional de Inteligencia, en
la que el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia, la
