APUNTES 5. Noviembre 2013.pdf

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Hoy hay gente que cree que la situación que vivimos es
irremediable y no es capaz de percibir que, desde el
México profundo, se prepara el cambio (no como el de
Fox que fue un cambio en reversa, sino la profunda
transformación revolucionaria de las relaciones sociales,
políticas y económicas del México actual). Se prepara ya la
gran alternativa de futuro. Tenemos la oportunidad y la
suerte, pero también la responsabilidad de ser
protagonistas de la historia del siglo XXI.
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La Revolución Mexicana fue la primera revolución social
del siglo XX. Tuvo un gran impacto a nivel internacional,
inspirando a los trabajadores y pueblos de otras latitudes
a luchar contra sus opresores. México tomó la iniciativa y
se colocó a la vanguardia de los grandes cambios que
requería el mundo en el siglo pasado. La Revolución
Mexicana plasmó en la Constitución derechos nacionales
y sociales, así como garantías individuales que
significaron un gran avance para nuestro pueblo.
Durante décadas, disfrutamos de los frutos de la
Revolución –educación gratuita, seguridad social– a
pesar de que derechos reconocidos por la Constitución
de 1917, y que significaron un gran avance, o se han
realizado sólo parcialmente o no se han hecho realidad
nunca, o han sido negados en las últimas décadas a partir
de la imposición del neoliberalismo. Para que esos
derechos se conviertan en una realidad tangible para
todos y todas, es necesario dar la lucha en el siglo XXI,
logrando que dejen de ser letra muerta, para lo cual
tiene que instrumentarse un sistema económico, político
y social que los garantice a toda la sociedad. Para
comenzar, debemos partir de que esos derechos fueron
fruto de una gran revolución y que nos pertenecen, a
pesar de que, en la actualidad, sean pisoteados por la
mafia Prianista en el poder.
Sin duda, los avances que se lograron durante la
Revolución Mexicana se deben a la lucha de obreros,
campesinos y de los patriotas mexicanos representados,
principalmente, por Emiliano Zapata, Francisco Villa,
Lázaro Cárdenas. Los trabajadores del campo y la ciudad
fueron los protagonistas de los grandes cambios; los
ferrocarrileros y mineros jugaron un gran papel. Para
alcanzar la derrota de Porfirio Díaz y Victoriano Huerta,
fueron determinantes, primero, las victorias de Francisco
Villa, en Ciudad Juárez, y de Emiliano Zapata, en
Cuernavaca, contra el ejército porfirista, y después el
triunfo en Torreón y Zacatecas de Villa y el avance de los
zapatistas hasta las goteras de la capital, Tlalpan y Milpa
Alta, contra el ejército federal huertista.
Al triunfo de la Revolución, en el enfrentamiento contra
el gobierno de la Convención que representaba a los
sectores populares, triunfaron Carranza y Obregón. A la
postre, los ejércitos campesinos fueron derrotados, pero
aún así, su lucha fue determinante para lograr grandes
avances en la Constitución de 1917.
