APUNTES 5. Noviembre 2013.pdf


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formas de producción capitalista, prevalecieron varias
formas de relación feudal. Así, se hicieron millonarios los
terratenientes con mentalidad capitalista que hacían
agricultura intensiva, rotación de cultivos, irrigaban y
abonaban la tierra; los hacendados de corte señorial eran
ricos sólo de nombre.

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Los liberales, en particular Porfirio Díaz, fueron grandes
enemigos de la propiedad comunal indígena, contra ella
se legisló abundantemente, y se solaparon todos los
atropellos y tropelías de los terratenientes. Pero no solo
en eso se atentó contra la propiedad de los grupos
indígenas, también se combatió su cultura, sus
costumbres, en la práctica se les excluyo de cualquier
política social y
cualquier signo de rebeldía era
duramente reprimido por el ejército, además
constantemente eran sujetos a levas.
Las condiciones de trabajo de la industria, la minería y la
agricultura intensiva, talleres y fábricas eran tales que a
pesar de lo extenso de las jornadas (hasta 15 horas)
diarias y en ocasiones ni siquiera se respetaba el
descanso dominical a los trabajadores, ya fuesen
indígenas desplazados o los léperos de las ciudades)
difícilmente les alcanzaba para mantener a una familia,
motivo por el cual era frecuente el trabajo de niños y
mujeres. Los pequeños propietarios y los comuneros
sobrevivían muy mal, sin ninguna prestación social y
acechados por las grandes haciendas. La atención a la

educación solo se hace en el ámbito urbano y dirigida a
las clases media y alta. En 1900 solo el 18 % de la
población sabía leer y escribir.
Legalmente había libertad de expresión, asociación e
incluso de huelga; de hecho encontramos a finales del
siglo la fundación de sindicatos, mutualidades y
cooperativas; en el crítico año de 1892 (altos precios,
escasez y hambre) se realiza un Congreso Obrero en el
que participan representantes de 29 entidades del país.
Pero en realidad los trabajadores se encontraban
totalmente desprotegidos por el gobierno y eran presas
de abusos de todo tipo (que iban desde la servidumbre
por las deudas y las tiendas de raya, las humillaciones
cotidianas y los castigos físicos, hasta la brutal represión
del ejército, incluso gringo como en el caso de Cananea.
En aspectos como la diversión, diez años antes del inicio
de la revolución en el país dominaba la falsa moral y la
división de clases. El régimen porfirista combatió muchas
de las formas de diversión popular que pudieran
parecerle sangrientas, grotescas o peligrosas como las
corridas de toros, las peleas de gallos, el alcoholismo, el
escándalo, etc.
Por otro lado, se fomentaron las ferias patronales o
artesanales que fortalecían la producción pero sobre
todo el comercio. Pero a las élites sí se le permitía una
gran cantidad de actividades recreativas (bailes de gala,