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4º capítulo – EL SUEÑO Llegó la noche y Juan ya en su cama recordó lo vivido durante su estancia en la clase
con Miguel, y cuando su padre se acercó a la cama para darle las buenas noches, le
preguntó:
-
Papá. ¿Se puede volar sólo con el espíritu?
-
Por supuesto que si hijo, tú duérmete, y no te preocupes por esas cosas, tú sólo
piensa en estudiar, para el día de mañana ser un hombre de provecho y no
tener problemas en la vida, con tu trabajo, tu familia, tu dinero, tus aficiones,
tus amigos, y poder pagar todos tus impuestos, hipotecas, etc… ¿Volar con el
espíritu?? ¡¡ jajajaja !!
Se marchó de su habitación y el eco de su risa resonaba por el pasillo, escuchó el
murmullo de como se lo contaba a su madre, ya casi dormido Juan recordó lo que le
dijo Miguel: “Esta noche pedidle a vuestro corazón que os diga qué desea”
En un último esfuerzo por no dormirse, Juan vio en la pared de su dormitorio un
trabajo hecho para el día de la paz, era una paloma que portaba en su pico un símbolo,
precisamente, de la paz, y debajo muchos hombres con los brazos levantados.
Juan se durmió.
De pronto se despertó, ya era de día, miró el reloj, y faltaba justo un minuto para que
sonara la alarma, eran las 7 y 59 de la mañana, el sol entraba radiante por su ventana,
nunca se había fijado en esto, era estupendo parecía sábado, pero no era sábado, era
jueves, lo sabía bien porque tenía clase de gimnasia, que era una de sus favoritas. Se
levantó de la cama se vistió, desayunó con sus padres y se fue al colegio, de repente
cuando iba por la calle se dio cuenta de que todo el mundo sonreía, él estaba
especialmente contento, y fue entonces cuando ¡¡ Voilá (ya está) !! La gente comenzó a
volar !! Camino del colegio él también podía caminar suspendido en el aire, pero ¿qué
era esto, que sucedía? ¿Tendría algo que ver Miguel? Se apresuró a llegar al colegio y a
dirigirse hacia el aula de Miguel, cuando llegó, abrió la puerta despavorido, y allí
estaba.
-
¡¡Hola Juan!! Llevo ya un rato esperándote, ¿porqué no has aligerado más?
¿Podías volar no?
-
¡ Siii ! Respondió – ¡¡ es estupendo, nunca antes me había pasado!!
-
¡¡ Claro Juan !!
Porque no lo habías deseado con la suficiente fuerza y
convencimiento de que lo que deseas se puede cumplir, ¡¡tanto para bien como
para mal!!
Delante de Miguel había una especie de cápsula de color plateado, no parecía metal
pero si brillaba como si lo fuese. Tenía el tamaño justo de una persona, y estaba lleno
de relieves formando espirales, triángulos, cuadrados y círculos perfectamente
armonizados entre ellos.
