Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf


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sabe o cree saber que la puede capturar y de éste modo persevera en el lance. Le he hecho escapes de
palomas o tordos capturados una o dos horas antes y los ha perseguido por más de 200mts subiendo y
bajando, metiéndose en las plantas o esquivando alambrados para capturarlos entre un sembradío o
detrás de un médano. ¿Es caza de verdad? NO ¿Es divertido? SI y mucho.
Con dos o tres trampas colocadas en lugares estratégicos hubo momentos en que podía conseguir varios
escapes a diario sin la necesidad de tenerlos encerrados durante días, antes de salir al campo pasaba por
alguna de las trampas, recogía 5 o 6 pajaritos que recién habían entrado y ya me aseguraba una jornada de
diversión. Otra ventaja que le encuentro a esta práctica es que no requiere de una extensión muy grande
de terreno, con 10 hectáreas es más que suficiente, no sobreexplotamos los cazaderos, Necul se mantiene
musculado, con confianza en sí mismo ya que caza casi todos los días y no es mucho el tiempo que
requiere cada salida.
Hasta ahora no he notado que por hacer uso de los escapes haya disminuido su interés por la caza real, lo
que sí advertí es que los escapes deben ser algo espaciados uno del otro porque de lo contrario suspende
los lances demasiado rápido para volver hacia mí a esperar que salga uno nuevo y ver si es menos exigente
que el anterior. Por esta razón no suelo mermarlos si no es sumamente necesario y cuando abandona una
persecución para esperar algo más fácil doy por terminada la jornada, volvemos a casa y debe realizar
verticales para recibir la ración del día.

Caza desde la ventanilla.
De todas las formas con las que hasta ahora he casado con Necul la que ha resultado más efectiva es
aquella en la que circulando por zonas urbanas el sale tras su presa desde la ventanilla del vehículo. Con
esta técnica resulta tan eficiente que después de unos días termina acercándose a lo rutinario. Las
pequeñas aves (gorriones, torcazas, horneros, calandrias, chingolos, etc) que se suelen encontrar en las
calles de nuestros pueblos y ciudades están acostumbradas al tránsito y no se suelen alejar demasiado
ante la aproximación de un vehículo, menos se esperan que de uno de ellos salga un predador decidido a
darles caza por lo que son muchas las cosas que juegan a nuestro favor, sin embargo se suelen dar lances
muy lindos por su explosividad.
Para acostumbrarlo a cazar así lo primero que hice
fue acostumbrarlo a salir y entrar del auto, algo
que fue mucho más sencillo de lo que esperaba.
Un día que estaba en el peso correcto mientras
nos dirigíamos al cazadero lo llevaba en el puño al
tiempo que conducía por un camino rural, al pasar
frente a un monte que nos quedaba a mas o
menos 30mts lo arrojo hacia las plantas y el sale
volando para posarse en el primer árbol, lo dejé un
momento para que se acomode y cuando noté
que me estaba prestando atención saqué el puño
por la ventanilla y lo llamé. Sin dudarlo acudió a mí
pero no se posó en el guante sino en el espejo y de ahí si pasó al puño. Premié con una picadita y seguí