Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf


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conduciendo,
un par de
cientos de
metros más
adelante lo
volví a arroja,
esta vez se
paró en un
poste del
alambrado,
lo llamé y de
nuevo vino
como si toda
su vida
hubiese
estado
entrando por
la ventana de
un auto.
Cuando me aseguré de que esta lección estaba superada fuimos un paso más lejos, al costado de una de
estas calles rurales dejé atado un tordo con un hilo de 1mts de largo, pasamos con el auto muy despacio
para asegurarme que lo vea moverse y en cuanto lo diviso salió directo hacia él trabándolo sin problema.
Gorga completa y a casa. Todo venia resultando tan sencillo que no quise perder el tiempo y al día
siguiente salimos por el acceso del pueblo a ver cómo reaccionaba antes los pajaritos que se suelen ver
comiendo al costado de la calle. No creo que hayamos hecho más de 200mts cuando llegamos a un badén
en el que había un poco de cereal que seguramente se le había caído a alguno de esos camiones de carga
que pasan todos los días por ahí, comiendo ese cereal se encontraban varios chingolos y dos zenaidas.
Antes de llegar voy aminorando la velocidad para
poder acercarme lo máximo posible, Necul ya los
había visto y tuve que sujetar las pihuelas para
que no salga antes de tiempo, cuando creí que
estábamos bien posicionados levante un poco el
puño para que el pueda salir con facilidad y como
si hubiese interpretado mi señal inicio un
explosivo lance. El pequeño bando levanto vuelo
dispersándose en todas las direcciones pero él ya
había fijado su objetivo, era un chingolo que salió
volando al ras del suelo y en menos de 20mt había
sido capturado. A esa primera captura le siguieron
muchas otras durante las siguientes semanas, la
mayoría de ellas en el acceso al pueblo y en las
calles rurales donde.