Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf

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levanta una perdiz que pasa volando a nuestra izquierda y Necul intenta perseguir, como no era la presa
que estábamos buscando y en parte no esperábamos esa reacción suya Alfonso lo mantiene firme sobre el
guante de lo contrario no sé si una captura pero un lindo lance
seguro habríamos visto.
Después de varios lances fallidos el guante vuelve a mi mano y
comenzamos a retomar el camino hacia el criadero, es en ese
momento cuando un chingolo que parecía haber quedado
rezagado emprende vuelo y comienza a ser perseguido por Necul.
Por el acoso y viéndose en serios apuros el pajarito se zabulle en
una planta con hojas largas y gruesas que terminan en duras
espinas, imposible de patear o agitar para obligarlo a salir. Necul
clava detrás de él y empieza una persecución de a pie, nosotros de a fuera podíamos escucharlo y en
ocasiones hasta verlo pasar corriendo uno detrás del otro como si de Tom y Jerry se tratara, pasaban por
lugares que parecía imposible que entraran y sin embargo ellos lo hacían a toda velocidad. Finalmente el
chingolo logro evadir el ataque y escapar volando hacia las cortaderas. Cuando Necul sale caminando y
piando como enojado sin lograr entender como se le pudo escapar una presa que tenía tan cerca Alfonso
exclama “¡¡Que cabron!!...tu sí que eres el verdadero duendecillo americano”.
Cuando regresamos a la casa y nos pusimos a charla sobre lo sucedido inevitablemente surge como tema
de conversación la forma que tiene Necul de perseguir en el suelo a lo que Alfonso agrega “Cuando con un
ave cualquiera el lance termina en la herida con
este recién está comenzando”. Yo no lo había
pensado desde ese punto de vista pero ahí
comencé a prestar atención y es verdad, la mayor
cantidad de capturas habían sido en la herida,
cuando la presa ya creía haber escapado y él
llegaba corriendo o trepando. En esta conversación
también estaba Santiago y dice algo que se me
gravaría a fuego en mi mente, el dijo: “…lo tenes
que llevar al sur a cazar codornices (…..), allá hasta
a los bicolores se les complica cazarlas porque se
les esconden en las mosquetas pero viéndolo como
trabaja entre las plantas estoy seguro que las
podría cazar”. Eso se convertiría en una meta a
alcanzar para mí.
Satisfecho con el desempeño de Necul durante el
fin de semana y con la alegría de haber podido
compartir unos días con amigos emprendimos el
regreso a casa. Después de ese viaje iniciaríamos a
paso firme la primera temporada
