Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf


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las persecuciones. Al verse acosados estos pequeños
pajaritos a pesar de contar con un vuelo rápido y ágil
preferían buscar refugio entre los altos pastos y allí
también bajaba Necul continuando con el acoso pero
esta vez en tierra. Durante una de estas persecuciones
pedestres intentamos ayudarle, lo llamo al puño
mientras Santiago y Alfonso baten para que el chingolito
levante vuelo nuevamente pero quien sale es un verdón.
Se da inicio a una persecución en línea recta y a toda
velocidad, el verdón parecía ir alejándose poco a poco
en dirección a un montón de leña que estaba a unos
70/80mts y seguramente más de una vez le había
servido de refugio. A mitad de camino se encontraba un
alambrado, quien iba en primer lugar pasa entre 3° y 4°
hilo pero Necul que venía detrás golpea una de la hebras
y cae al suelo perdiendo algunas cobertoras por el
impacto. Nosotros nos agarramos la cabeza esperando
lo peor pero antes de tomar real conciencia de lo que había ocurrido vemos como se recupera y retoma la
persecución aunque para entonces el verdón ya había alcanzado su escondite y a pesar de nuestro
esfuerzo no logramos volver a levantárselo.
No nos podíamos quedar con el mal sabor de boca, debíamos darle una oportunidad más a Necul así que
volvimos al pastizal a buscar un nuevo lance. Los chingolitos se habían azorado y ya no resultaba tan fácil
levantarlas sin embargo la persistencia dio sus frutos y después de caminar un buen rato logramos levantar
un machito que volvió a bajar demasiado rápido en un lugar que no le resultó adecuado ya que Necul
quebró inmediatamente detrás del y cayó al suelo trabándolo para ya no dejarlo ir. Ese pajarito sería todo
lo que comería hasta el día siguiente que volveríamos a salir al campo.
El domingo parte del público que se había acercado para presenciar la presentación del libro de de “Zarza”
se sumo a las salidas con Necul, hubo un momento en el que casi una veintena de personas caminaban
detrás nuestros intentando presenciar algún
lance.
Para mi sorpresa Necul se comporto como si
estuviésemos solos, en ningún momento se asusto
o mostro desconfianza por la gente que nos
rodeaba. Se repitieron los lances a chingolitos, era
uno tras otro, nosotros los levantábamos al
caminar y el los obligaba a bajar nuevamente. No
eran persecuciones muy largas pero si divertidas,
el lance comenzaba cuando el abandonaba el
puño y volaba detrás de los pajaritos unos 50 o
60mts hasta que estos bajaban buscando
resguardo entre los pastos pero ahí continuaba la
persecución a la carrera. Como la captura no
llegaba seguimos caminando hasta que vimos unos pajaritos que se metían en unas cortaderas, me acerco