Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf

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Llegué a donde me parecía haberlo visto bajar pero no estaba, los busco, lo llamo, me subo al alambre y
nada, hasta que por ahí escucho un piido detrás mío, giro, camino unos pasos y me lo encuentro en el
suelo con la clásica postura que adoptan las rapaces cuando traban una presa; las patas extendidas hacia
adelante y las alas abiertas. Comencé a correr los pastos y ¡¡SORPRESA!! Había logrado capturar al gorrión.
De inmediato le di una picadita y deje que termine su trabajo, después de que comió un poco en el suelo le
ofrecí subir al guante y gustoso aceptó. Terminó de comer en el puño y volvió a casa en un peso de 124g.
1 de marzo de 2012
Seguimos con la rutina de levantarnos a las 7:00 pero hoy la diferencia estuvo en el peso con el que lo
saqué del transportin. Yo me esperaba encontrarlo en 115/6g pero me lo encontré en 119.
Después de pasar todo el día enjardinado a las 16:00 ya tenía todo preparado para ir al campo. En el
morral había 8g de liebre en picaditas y un nuevo gorrión al que le faltaban 3 plumas de una de sus alas.
Una vez más me había propuesto conseguir algún lance real por lo que estuvimos un buen rato caminando
por el campo y si bien encontramos varios pajaritos el los ignoraba por completo. Cuando los mosquitos
me convencieron de que era hora de volver saqué el gorrión del morral, me acerque a una mata de colas
de zorro que es donde se suelen parar los pájaros y simule que el gorrión salía de ahí. Necul comenzó a
perseguirlo de inmediato. Fue un lindo lance, el gorrión volo hacia adelante hasta que llego a otra mata
que estaba a pocos metros, giró alrededor de ella mientras Necul lo seguís de cerca (aunque su giro fue un
poco más abierto). Pasaron a unos 5mts a mi derecha y volaron asiendo zigzag entre las colas de zorro
hasta que los perdí de vista. Cuando ya no lo pude ver más corrí en la dirección que pasaron y comencé a
buscarlo, tarea nada sencilla si tenemos en cuenta que los pastos superan con facilidad los 2,5mts de alto.
Después de uno minutos de búsqueda lo encontré en un claro, en el suelo. A diferencia de ayer no fueron
sus piidos los que me permitieron ayarlo, lo vi de casualidad ya que se encontraba caminando como si
estuviera buscando al gorrión que logró escapar. Su conducta era similar a la de un parabuteo cuando
pierde una presa en la herida, caminaba un poco echado hacia adelante mirando entre los pastos. Cuando
lo vi, lo nombre para que no se asuste y salga volando, lo llamé al guante y subió de inmediato a buscar su
recompensa por el esfuerzo realizado.
Después del fallido lance seguimos caminando otro rato para ver si su frustración lo convencía de hacer un
lance real pero no, todo terminó ahí. Para no dejarlo hasta el otro día sin comer le hice realizar un largo
vuelo al guante y lo premie con varias picaditas que lo llevaron a 119g. Con esto dimos por terminado la
jornada.
