Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf

Vista previa de texto
28 de enero de 2012
Lo que estuvimos trabajando ayer sobre la velocidad en sus respuestas hoy se
notó y bastante. A las 7 de la mañana estaba sacando a Necul de su
transportin encontrándose en un peso de 117g. No sé si lo había mencionado
pero ya se ha convertido en una rutina todas las mañanas; cuando
comenzamos a trabajar con el silbato para que se vaya acostumbrando
aprovechaba que de la balanza siempre volvía al guante de un saltito,
entonces usaba esto para silbar y recompensar y hoy ya es una fija darle su
primer picadita del día después de pesarlo en cuanto lo saco del transportin.
El desayuno se lo quise dar a las 8:00 pero solo obtuve dos saltos bastante
espaciados uno del otro y después no volvió a saltar. A las 9:20 directamente
no saltó, pero a las 9:50 la situación cambio por completo. Ya cuando salí de la
cocina y me vio noté que algo bueno iba a pasar o al menos no iba a obtener el mismo resultado que la vez
anterior. Piaba con más fuerza, se agachaba y se erguía, caminaba para los costados…en fin, tenía hambre.
A medida que me iba acercando (llevando 4g de liebre) estos signos aumentaban y en solo unos segundos
obtuve dos saltos perfectos, no por lo largo sino porque fueron casi inmediatos a la presentación del
guante. Tenía que saber en qué peso había conseguido semejante respuesta así que suspendí todo y lo
lleve a la balanza. Estaba en 114g. De la balanza lo pase de nuevo a la percha donde se termino las
picaditas a cambio de 8 saltos iguales a los primeros. Por fin nos estábamos aproximando a su peso de
vuelo. Cuando terminó de comer lo dejé tranquilo en su percha.
Para el mediodía, más precisamente a las 12:15hs lo cambié de lugar buscando sombra. Cuando me
acerqué para recoger la percha lo noté un poco inquieto así que fui a buscar unas picaditas y volví. Para
entonces se había bajado de la percha y estaba a un costado, le mostré el guante pero no sabía muy bien
qué hacer, lo miraba pero no se desidia así que escondí el guante y espere un ratito. Mientras yo le
preparaba el baño el subió a la percha, le mostré el guante unos segundos y amagó a saltar, cuando se lo
mostré por segunda vez (tercera en realidad) si saltó. La respuesta no había sido la misma a la de más
temprano así que no le ofrecí más comida. Cuando terminé de almorzar lo entré a la casa porque afuera
había demasiado viento.
A las 16:30 lo tuve que sacar porque sus piidos me iban a traer problemas con las personas que estaban
durmiendo la siesta. Esta forma de piar me decía que
nuevamente estaba en peso y la balanza me dio la razón, se
encontraba en 115g (1g más que a la mañana) entonces otra
vez a preparar todo.
Esta vez se comió 5g de carne (llego a 120), pero después del
tercero su respuesta ya fue disminuyendo.
Ya mencione varias veces que come en dos etapas, primero
come un poco con mucha ansiedad, descansa unos minutos y
después vuelve a comer. Hoy no fue la excepción. Después de
esta merienda lo deje en su percha para regresar dos horas más tarde y otra vez obtuve unos cuantos
saltos (ocho) a cambio de 5g más. Esta última sesión de saltos los hizo en 118g lo que quiere decir que
había bajado un gramo por hora, y terminó pesando 123g, 3g menos que ayer.
