Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf

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la sombra.
A las 16:45 sus piidos me anunciaban una reducción en el peso que fue confirmada por la balanza. Para mi
sorpresa se encontraba pesando 116g. Se ve que la temperatura ambiente va a ser un factor a tener muy
en cuenta ahora que vienen los días más frescos. Para darle su segunda comida lo coloqué en la misma
percha que a la mañana y me senté en un silla (ya que esta percha es más alta que la que usa siempre) a
más o menos un metro de distancia, cuando le mostré el guante comenzó a moverse sobre la percha y
enseguida saltó, casi no me dio tiempo ni a tocar el silbato así que ahí nomas lo premie con unas cuantas
picaditas. A ese salto le siguieron 5 más antes de que lo deje definitivamente en el guante durante un poco
más de una hora.
A las 18:10 conseguí dos saltos más.
El día lo termino pesando solo 122g.
26 de enero de 2012
Hoy nos levantamos un poco más temprano que ayer. A las 7:15 pesaba a Necul y veía que se encontraba
en unos interesantes 119g. De la balanza lo pasé a su percha y quedó al solcito hasta las 9:30. Para ese
momento había bajado a 117g y me lo hacía saber con insistencia cada vez que pasaba a su lado, entonces
preparé unas picaditas y lo pasé a la percha de “entrenamiento”. Como ahora ya esta saltando una
distancia mayor a la que su lonja se lo permite le tengo que colocar una lonja más larga y al hacer esto es
aconsejable cambiarlo también de percha. La razón de esto es que si le exigimos una vuelo largo desde el
posadero donde el está siempre no lo va a querer hacer ya que sabe que desde ese lugar el tiene los
movimientos limitados, y si logramos que lo haga después va
a creer que lo puede hacer siempre y se va a debatir con más
intensidad, por eso es recomendable pasar a una nueva
percha. A demás una vez que él se acostumbre a ella en
cuanto la vea va a saber que llego la hora de trabajar/comer.
Cuando por primera vez en el día lo coloque en esta percha se
mostro un tanto inquieto pero enseguida realizó tres saltos al
guante a una distancia de más o menos un metro. Los saltos
los hizo en cuanto yo levantaba el guante y con la mano
derecha lo golpeaba como señalándolo y una vez en él le daba
su picadita. Después del tercer salto ya no saltó más, si le
hubiera dejado una picadita a la vista seguro lo hacía pero ya
es hora de corregir esto.
El segundo intento de conseguir saltos al guante fue a las
16:30 después de haber pasado todo el día en su percha,
enjardinado. Lo pasé a la otra percha y noté que se
acomodaba como para saltar, piaba y caminaba de un lado a
otro pero no se desidia así que después de unos segundos
ofreciéndole el guante lo pasé a la percha baja y lo deje para
que “medite” porque no comió. Es hora de buscar velocidad
en la respuesta así que si no salta enseguida no come. A este
intento le siguieron varios más y con mejores resultados.
A las 17:40 dio dos saltos a cambio de dos picadas.
