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“Sepan que Jehová es Dios. Es él quien nos ha hecho, y no nosotros mismos.” (Salmo 100:3)
“Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a
imágenes esculpidas." (Isaías 42:8)
Núm. 3: Rey Acaz. Tema: Los malvados no tienen paz (it-1 págs. 37, 38)
*** it-1 págs. 37-38 Acab ***
(Hermano del Padre).
1. Hijo de Omrí y rey del reino norteño de Israel. Gobernó en Samaria durante veintidós años,
desde aproximadamente 940 a. E.C. (1Re 16:28, 29.)
Tolera la adoración falsa. Acab tuvo uno de los peores comportamientos en lo que respecta a la
adoración verdadera. No solo toleró la forma corrompida de adoración a Jehová por medio de los
becerros de oro que Jeroboán había mandado hacer, sino que además permitió que la adoración a
Baal infectara a Israel a una escala sin precedentes como consecuencia de su matrimonio con
Jezabel, la hija de Etbaal, rey de Sidón. Josefo llama Itobalo a Etbaal cuando cita a Menandro, un
historiador de la antigüedad, y dice que fue sacerdote de Astarté antes de ascender al trono, lo que
consiguió asesinando al rey. (Contra Apión, libro I, sec. 18.)
Acab permitió que su esposa pagana Jezabel lo indujera a adorar a Baal, a construirle un templo
y a erigir un poste sagrado en honor de Astoret (Astarté). (1Re 16:30-33.) En poco tiempo ya había
cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas del poste sagrado, todos los cuales
comían de la mesa real de Jezabel. (1Re 18:19.) Mataron a espada a los profetas verdaderos de
Jehová, pero gracias a la acción de Abdías, hombre de fe que llevaba los asuntos de la casa de
Acab, se conservó con vida a cien de ellos, pues los escondió en cuevas donde subsistieron a base
de pan y agua. (1Re 18:3, 4, 13; 19:10.)
Por haberse vuelto a la adoración de Baal, Elías le informó a Acab que habría una gran sequía,
que, según Lucas 4:25 y Santiago 5:17, duró tres años y seis meses. (1Re 17:1; 18:1.) Únicamente
volverían las lluvias ‘por orden de la palabra’ de Elías, y a pesar de que Acab lo buscó en todas las
naciones y reinos circundantes, se mantuvo fuera de su alcance hasta el tiempo debido. (1Re 17:8, 9;
18:2, 10.) Acab trató de culparle de la sequía y el hambre, acusación que Elías refutó, mostrando
que la verdadera causa era la adoración a Baal que Acab patrocinaba. Una prueba que se llevó a
cabo en la cima del monte Carmelo demostró que Baal era una nulidad y puso de manifiesto que
Jehová era el Dios verdadero. Los profetas de Baal fueron muertos por mandato de Elías y poco
después cayó un aguacero que puso fin a la sequía. (1Re 18:17-46.) Acab regresó a Jezreel, donde
estaba su esposa, y le informó de las actividades de Elías contra la adoración a Baal. Jezabel
reaccionó profiriendo una amenaza violenta contra Elías, de modo que este huyó al monte Horeb.
(1Re 19:1-8.)
Construcción de la capital; victorias sobre Siria. Se cree que entre las obras de construcción
de Acab estuvo la finalización de las fortificaciones de la ciudad de Samaria, que, según las
excavaciones arqueológicas, comprendían tres muros de gran solidez y muy bien construidos.
También se descubrió una plataforma palaciega que medía unos 90 m. por 180 m., con una pared
de sillería fina que la rodeaba. Se encontraron numerosos paneles de marfil para decorar muebles y
paredes, lo que quizás guarde relación con “la casa de marfil” de Acab mencionada en 1 Reyes
22:39. (GRABADO, vol. 1, pág. 948; compárese con Am 3:15; 6:4.)
Pronto fueron puestas a prueba la riqueza de la ciudad y su fortaleza: el rey sirio Ben-hadad II, a
la cabeza de una coalición de treinta y dos reyes, sitió Samaria. Aunque en un principio Acab asintió
sumisamente a las demandas de su agresor, luego dejó de someterse para impedir lo que hubiera
significado el saqueo completo de su palacio. Las negociaciones de paz fracasaron y Acab, por
dirección divina, empleó una estratagema de batalla que tomó al enemigo desprevenido; hubo una
gran matanza, pero Ben-hadad logró escapar. (1Re 20:1-21.)
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