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Colectivo Literario
KAMINU LIMAY

P

ara mí, el día jueves es el mejor, pues ese día conocí a Lisa; ese
día comienza y termina mi semana, todas las horas parecen
ser jueves junto a Lisa. Yo amanezco de jueves todos los días,
en especial el domingo, que es el día más estúpido creado; no se hace
nada, por pura casualidad religiosa o política; se ven películas, se
escribe un libro o simplemente se hace el amor, lo que se antoje ese
día. Los que tienen familia pasean; los que no, ven películas, escriben
un libro o hacen el amor. Lisa tiene la cualidad de desamorizar el
sexo, tiene el olor de la ausencia y el sabor a canela salsera, por eso
le digo hacer el amor. Ahí, en ese momento, le entiendo todas sus
voces.
La mayor soledad se hace lunes; aunque uno trate de hacer horarios
de jueves, es imposible deslunizar el lunes, por el simple hecho de
que el aburrimiento del domingo se vuelve virulento y el lunes
carga con esa enfermedad desquiciada de querer llegar a miércoles;
llega el lunes y da tedio despertarse y saber que no es jueves, sino
lunes, y que Lisa estará haciendo quién sabe qué con quién sabe
quién, porque, a pesar del tiempo que llevamos juntos, no somos
nada. Es una relación amorosa que se formalizó un jueves, con
horario de jueves. Cierto día ella me preguntó a qué hora duermo;
simplemente le dije que a los jueves les llega la noche del sábado,
porque uno amanece jueves el jueves, pero la noche del sábado llega
como si fuera jueves a la madrugada. Por cierto, recordé que los
domingos no veo películas, no escribo libros y no hago el amor,
porque estoy con la resaca de tres días, que por fin me alcanza. A
veces, Lisa amanece a mi lado, flaqueándose por darme cuerpo, pero
por qué digo a veces, si sólo se ha quedado una vez… y porque se
quedó dormida y cuando desperté sólo su aroma había dejado.Lisa
es hermosa el día que sea, su cintura está hecha a la medida de mi
abrazo, sus labios se acoplan tanto a los míos que olvido la hora
que es y me alcanzan los lunes con su tedio; el lunes es tan simple
porque sucede que ese día no la veo, por pura casualidad de que no
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