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CONCEPTOS DE PSICOLOGIA .
CAPITULO CUARTO.
PARTE 1.
PSICOLOGIA DE LAS EMOCIONES.
INTRODUCCIÓN.
Uno de los aspectos más importantes de la vida mental para la calidad
y el significado de la existencia de las personas son las emociones.
Sin embargo, con frecuencia se había otorgado una primacía y valor a las
cogniciones para un funcionamiento adecuado de la vida mental y social
de las personas. Se consideraba que las emociones tenían sólo un efecto
negativo en el ser humano, por lo que hubo negligencia en su estudio y
comprensión.
Dicha concepción fue difundida por Platón, quien planteó que la
mente humana tenía tres componentes básicos: razón (cognición), deseo
(conación) y emoción. Este legado de Platón implica superioridad de la
cognición sobre la emoción, manifestando que las personas como seres
humanos debían ser guiadas por la razón.
La separación entre componentes mentales y supremacía de la cognición
sobre la emoción se mantuvo implícita o explícitamente a través
de los siglos como un eje para entender el fenómeno mental.
En este contexto, la emergencia de las teorías de la emoción en el
siglo XIX fue titubeante. Las más simples y representativas teorías de la
emoción son las que conciben las emociones sólo como una clase de
sentimientos diferenciados desde la sensación y percepción de la experiencia
emocional.
La teoría de William James y Carl G. Lang postula que las emociones
son sentimientos específicamente causados por condiciones fisiológicas
relacionadas con funciones motoras y autónomas. Es decir, la percepción
de los cambios corporales produce la emoción. La emoción sigue más la
causa de los cambios voluntarios e involuntarios del cuerpo con que es
expresada. Por ejemplo, cuando un individuo percibe algún peligro, la
percepción del conjunto de respuestas del cuerpo y la conciencia de
estas respuestas constituiría la emoción del miedo. Una limitante de esta
teoría es la dificultad para explicar las diferencias entre emociones.
Walter Cannon 1929), respondiendo a esta objeción, argumenta que
hay reacciones viscerales similares en emociones, como miedo e ira,
que no permiten distinguirlas.
En 1962, Schacter y Singer concluyeron que la mayor parte de los
estados emocionales difícilmente pueden relacionarse con una forma
particular de activación fisiológica. Investigaciones posteriores han mostrado
que un limitado número de emociones sí tienen significativas diferencias
en los perfiles de activación fisiológica (LeDoux, 1998).
