CONCEPTOS DEPSICOLOGIA CAP 4.pdf

Vista previa de texto
La· variedad de las emociones que puede activar una situación sugiere
que hay diferentes formas de excitación. M. Arnold (1960) introduce
la noción de activación como un proceso a través del cual el significado
de una situación para un individuo es determinante. La activación emerge
de la atracción o aversión, y la emoción es equivalente a una tendencia
positiva o negativa hacia el objeto.
En la década de 1990, en el marco de la ciencia cognitiva se reconceptualiza
la emoción y se impulsa la investigación intra e interdisciplinar.
Uno de sus enfoques es la psicología evolucionaria, la cual postula
que las emociones tienen una función de sobrevivencia y coordinación
inicial de necesidades básicas (Cosmides y Tooby, 2000). Por tanto, las
emociones son adaptativas (Plutchik, 1980) e involucran altos procesos
cognitivos. Lo anterior permite investigar sobre las diferentes funciones
sociales y psicológicas que las emociones han desarrollado por una selección
natural, moldeada de forma relativamente independiente por la
selección natural (Cosmides , 2000).
Las teorías cognitivas aceptan, además, que la emoción involucra proposiciones
actitudinales. Por tanto, las emociones pueden ser identificadas
por juicios (Neu, 2000; Nussbaum, 2001; Solomon, 1980), mediante
un conjunto de creencias y deseos, cargas de los juicios afectivos y complejas
creencias, deseos y sentimientos (Oakley, 1992). Las emociones
como creencias y deseos pueden existir junto con la ocurrencia de eventos,
así como persistir sólo en la mente. Sin embargo, las creencias disponibles
tienen una fuerte conexión con la ocurrencia de emociones.
De igual modo, estas teorías postulan que las emociones involucran
la capacidad del cerebro para monitorear en el cuerpo las respuestas
pasadas e hipotéticas en el sistema autónomo y voluntario con base en
"marcas somáticas". La asociación entre las características de estados corporales
con experiencias hipotéticas y pasadas, así como de respuestas
pasadas, establecen alguna conexión entre la emoción y el mundo ausente
(Damasio, 2001).
En la vida diaria se usan en muchas ocasiones en forma indiscriminada
términos como emoción, afecto, estados afectivos, estados de ánimo
y sentimientos. Estos usos indiferenciados son favorecidos por las dificultades
para establecer los límites de cada uno de ellos en el quehacer
cotidiano. Sin embargo, en el campo de la psicología cognitiva hay sutiles
y a la vez importantes diferencias entre dichos conceptos que permiten
entender diversos aspectos del comportamiento humano.
Las emociones son eventos discretos; son pasajeras, con una meta
específica, y tienen la habilidad de motivar cierto tipo de conducta derivada
del objeto que ha iniciado la respuesta de esa emoción en particular.
El afecto es una amplia categoría que incluye cualquier representación
de valor (bondad-maldad), preferencias y actitudes (disposiciones
afectivas) y emociones. Los estados de ánimo son la suma de los componentes
de las experiencias subjetivas de las emociones básicas: felicidad,
tristeza, miedo, disgusto, ira y sorpresa, donde el objeto no es sobresaliente
o ha llegado a ser inespecífico. Las dimensiones de discriminación
