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LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FÚTBOL: UNA FORMA DIFERENTE DE CONTAR LA HISTORIA

El primer organizador eliminado en
primera vuelta.
La nominación de Sudáfrica como país organizador de la copa mundial de
2010 no fue un reconocimiento a su trayectoria futbolística en las ediciones previas, ya que la misma fue exageradamente pobre tanto en 1998 como en 2002.
Significó sí el premio al ascenso deportivo de todo un continente, comenzado
años antes con el aumento del número de cupos en la competición. La primera
actuación sudafricana en una eliminatoria mundialista se registra recién en 1993,
con vistas al torneo a disputarse al año siguiente en los Estados Unidos. Antes, si
bien la creación de la Asociación de Fútbol de Sudáfrica data de 1932 y el primer
partido internacional del 10 de mayo de 1947 -derrota 1-2 ante Australia en Sydney-, la política de Apartheid llevada a cabo por los sucesivos regímenes
políticos motivó una larga suspensión por parte de la FIFA. Esta medida se efectivizó por primera vez en 1962, y si bien Sudáfrica fue readmitida un año más
tarde, las decisiones de formar un equipo integrado sólo con jugadores de raza
blanca para el mundial de 1966 y otro sólo con jugadores de raza negra para
1970 ameritaron una prórroga de dicha exclusión hasta 1974. Finalmente en
1976, luego de la masacre de más de quinientos estudiantes negros en una manifestación en Soweto -un suburbio de Johannesburgo- la FIFA expulsó a
Sudáfrica de su cuadro de miembros hasta 1992, una vez que fue restaurada en el
país la igualdad de todos los seres humanos. En el idioma afrikáans -lengua hablada principalmente en Sudáfrica- la palabra apartheid significa segregación, y
hace referencia al sistema impuesto por la raza blanca para establecer la división
de los diferentes grupos raciales para promover -según los propios gobernantes
blancos- el óptimo desarrollo del país. Este sistema tomó forma jurídica al ser
respaldado por leyes en 1948, pero entre 1990 y 1991 el presidente Frederik de
Klerk procedió a su desmantelamiento y después a la realización de elecciones
libres en 1994.
Como ya hemos visto, la política implementada por FIFA imponiendo la rotación de los continentes en la adjudicación de las sedes permitió que los
sudafricanos fueran designados en 2004 por sobre las candidaturas de Marruecos
y Egipto; antes habían fracasado en un primer intento para el año 2006. La presencia ante el comité ejecutivo de la FIFA de Nelson Mandela, Frederik de Klerk
y el arzobispo Desmond Tutu, tres figuras galardonadas con el premio Nobel de
la Paz, fue fundamental para conseguir tal privilegio, aunque sin lugar a dudas el
carisma y la historia personal de Mandela -preso durante casi treinta años por
luchar en defensa de los derechos de su raza- resultaron de un peso especial.
Madiba, apodo con que los sudafricanos se referían con cariño a su líder, recordó
en esa oportunidad no sólo la importancia de las decisiones de FIFA en la lucha
contra el apartheid sino también el papel del fútbol como único medio de esparcimiento de los presos políticos durante los largos encarcelamientos sufridos en
la prisión de Rhode Island.
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