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LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FÚTBOL: UNA FORMA DIFERENTE DE CONTAR LA HISTORIA
Europa, ya que al presentar un total de trece selecciones en el torneo podría sumar hasta dos en una misma serie.
Una vez culminada la ceremonia, se escucharon las típicas declaraciones protocolares de los involucrados: “nos tocó un grupo muy duro”, “somos
optimistas”, “van a ser partidos muy interesantes”, “respeto”, “no subestimar a
nadie”, “por favor, no digan que es fácil”, etc., etc.
Los medios de información, en cambio, fueron bastante más auténticos en sus
opiniones; así el diario The Sun de Inglaterra, fiel a su tradicional sensacionalismo, publicó la palabra EASY en forma de sigla, donde E significaba England, A
quería decir Algeria, S representaba a Slovenia y finalmente Y era ubicada como
inicial de Yanks (Estados Unidos); es sabido que la palabra easy traducida al
español significa fácil. Por su parte, en Sudáfrica el Pretoria News describió el
acontecimiento como “un sorteo infernal”, mientras el Saturday Argus, dentro
de la misma tónica, lo calificó de “monstruoso”. En cambio los franceses parecían animados, y L’Équipe se atrevió a anunciar que a su selección le había
“sonreído la suerte”.
Al local Sudáfrica le correspondería debutar ante México, después tendría su
segundo partido contra Uruguay y cerraría la primera fase frente a Francia. Por
su parte en Uruguay fueron muy pocos los que se mostraron sinceramente optimistas: el primer partido sería ante los actuales subcampeones del mundo Francia-, el siguiente frente a los locales y en el tercero aparecía México, un rival
que había predominado en el último choque por la Copa América de 2007; sin
duda que el panorama, teniendo en cuenta además lo que había sido la reciente
eliminatoria, no daba para ilusionarse demasiado.
Se trataba de la primera vez en que una cita de esa naturaleza se disputaba en
territorio africano, ya que la FIFA había optado por designar las sedes en base a
un criterio de rotación continental que desplazaba al tradicional esquema de
alternancia entre Europa y América; a propósito, Asia ya había hecho su estreno
como continente anfitrión en el mundial de Japón – Corea 2002. La designación
de Sudáfrica tenía un gran contenido simbólico, ya que la FIFA estaba usando
como una de sus banderas a la lucha contra el racismo, y precisamente este país
era uno de los que más habían sufrido ese flagelo; sin embargo, gracias a un gran
esfuerzo de sus figuras políticas más emblemáticas y también de ilustres desconocidos, lo estaba derrotando a pasos agigantados.
Sudáfrica no contaba ni por asomo con el poderío que en su momento ostentaron otras selecciones que también organizaron la competencia, pero se sabía
que siempre existieron y existirán fuertes intereses comerciales y políticos que
prácticamente imponen que el equipo local deba llegar lo más alto posible y que
los mismos, de ser necesario, podrían utilizarse sin ningún tipo de prurito en
contra de los uruguayos.
Otra vez con Tabárez al frente del plantel -como ya había ocurrido en 1990-,
el debut celeste no fue para nada auspicioso: fútbol conservador, mezquino,
pensando más en el arco propio que en el del adversario, y un resultado de cero a
cero que generó un gran suspiro de alivio una vez que hubieron expirado los
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