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CAPÍTULO 1
LOS DUEÑOS DE CASA.
LO CLARO Y LO TURBIO.
Una vez más, ante el anfitrión.
El mundial de Sudáfrica 2010 representaba para Uruguay el retorno a los
magnos eventos luego de la dolorosa ausencia que significara Alemania 2006,
cuando una definición por penales hizo que fuera eliminado en el partido de
vuelta por el repechaje ante Australia. En 2009 la clasificación también se había
obtenido en una instancia similar, pero los enfrentamientos debieron ser ante
Costa Rica, representante de la CONCACAF; al triunfo logrado 1-0 gracias a un
gol de Lugano en la ida se le sumó el empate a uno en Montevideo, con Sebastián Abreu abriendo el score a los 70' para Uruguay y empatando Walter Centeno
cuatro minutos más tarde. Los aficionados uruguayos sentían nuevamente la
alegría de poder ver a su país en un mundial, pero eran conscientes de que las
expectativas a generarse no podrían ir mucho más allá de la esperanza de no
soportar resultados catastróficos, ya que la fase eliminatoria había sido angustiosa y mucho más rica en sombras que en luces.
Como es costumbre, el primer gran acontecimiento mediático previo a una
copa del mundo es el sorteo para la conformación de los grupos de la ronda inicial. El 4 de diciembre de 2009 en Ciudad del Cabo, y con la conducción del
secretario de la FIFA Jerome Valcke y la actriz sudafricana Charlize Theron, los
nombres de las treinta y dos selecciones clasificadas fueron distribuidos equitativamente dentro de cuatro copones. El copón número uno contenía a los ocho
cabezas de serie, siendo el local el único que de antemano se sabía que estaría
ubicado en el grupo A; los demás -Brasil, Argentina, Países Bajos, España, Alemania, Inglaterra e Italia- irían a parar a donde les tocara en suerte. El copón dos
incluía a los países de Asia, Oceanía y CONCACAF, el tres a africanos y sudamericanos y el cuatro a los europeos. De cada copón se irían extrayendo uno a
uno los nombres de los participantes, los cuales se establecerían en alguno de los
grupos nombrados como A, B, C, D, E, F, G y H, pero evitando las coincidencias
de equipos de una misma confederación; en este último aspecto la excepción era
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