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LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FÚTBOL: UNA FORMA DIFERENTE DE CONTAR LA HISTORIA
fueras de juego que no eran y si te pones a investigar te das cuenta que esos
linieres no tenían nivel para estar en unos cuartos de final. Después de muchos
años yo creo que el linier estaba 'tocado'. Algo raro hubo ahí"
En una nota publicada el día siguiente al partido titulada “Perdón, ¿de dónde
es el árbitro?”, el periodista Eduardo J. Castelao se refería a las escasas credenciales de los árbitros de países futbolísticamente exóticos, y en especial a la
pobrísima experiencia tanto del línea de Trinidad y Tobago como de su colega
ugandés. Pero resultan especialmente interesantes los apuntes relativos al propio
Al-Ghandour, denunciando que siendo éste considerado el mejor árbitro en su
país, sin embargo no era tenido en cuenta para arbitrar los partidos entre el Al
Ahly y el Zamale - algo así como los clásicos rivales del fútbol egipcio- para los
cuales se convocaban jueces extranjeros93. El nombrado columnista cerró su
artículo con el siguiente comentario:
“Sea por el escaso nivel de los colegiados, sea por la casualidad, el Mundial
quedará marcado por los errores. Aunque para algunos, como Lee Woon Jae,
guardameta de Corea, los errores no dejan de ser ‘una bendición del cielo’”.
A veces aclarar, oscurece...
Pese a todos los hechos reseñados, resulta por demás justo consignar que no
sólo los locales recibieron una ayuda en su peregrinar que resultó fundamental
para permitirles ocupar una clasificación histórica. También existieron otras
selecciones que se vieron bendecidas por los fallos y fallas de los colegas de
Moreno y Al-Ghandour. Los brasileños, a la postre campeones del mundo, fueron los que más alevosamente recibieron auxilio, sobre todo para vencer a
Turquía en el debut (2-1) y a Bélgica (2-0) durante la disputa de los octavos de
final. Al momento de registrarse los errores, ambos encuentros estaban igualados
1-1 y 0-0 respectivamente. El aludido partido ante los turcos fue arbitrado por un
coreano llamado Kim Young Joo, mientras frente a los belgas dirigió el jamaiquino Peter Pendregast. Lo que sigue es un brevísimo relato de lo que aconteció
en los dos encuentros, comenzando por Brasil - Turquía:
“A dos minutos para el final (1-1), Alpay derribó fuera del área a Luizao, decretando el colegiado penalti y expulsión. Poco después, Unsal lanzó un balón
contra Rivaldo que le dio en la pierna. Rivaldo simuló que le había dado en la
cara y se cayó fulminado. El colegiado expulsó a Unsal, quien fue sancionado
con un partido mientras que Rivaldo fue castigado con una multa económica,
pese a que la FIFA anunció mano dura con las simulaciones. (…)Brasil 2 – Bél-
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Diario El Mundo – Barcelona – España - 23 de Junio de 2002
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