LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FUTBOL MPERCOVICH.pdf


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Dr. MÁXIMO PERCOVICH

Pero las manifestaciones públicas hechas por el ex arquero argentino nacionalizado peruano tienen un largo historial, comenzando por las brindadas en
1998 al diario La Nación de Buenos Aires.
“Es que nunca voy a ser peruano. Yo he sido peruano para necesidad de ellos,
no para necesidad mía. (…) En esa época el problema de Perú era el arco. No
tenía problemas ni de nueve ni de diez; nada. Tenía un equipazo. Venían de un
fracaso en el Mundial del ´70 por culpa de un arquero, Rubiño, que no tenía
manos. Y ahora Perú sigue teniendo problemas de arquero, pero también tiene
problemas de siete, de ocho, de nueve, de laterales... Lo único que mejoraron
acá son las canchas. Si jugamos mal es porque los jugadores son de madera.
(…)Pienso que el árbitro de aquel partido (Argentina 6 v. Perú 0; habla del
francés Robert Wurtz) estaba retocado. Y el línea también (el italiano Sergio
Gonella). Argentina nos hizo dos goles en offside, uno de Luque y otro de Tarantini o no sé quién. Creo que estaban adelantados... (…) Yo estaba bien. Y como
siempre tuve los h... bien puestos, jugué. Fui a jugar para Perú y jugué. Si hubiese arrugado como muchos jugadores de acá, no hubiese jugado después otras
eliminatorias. Si hubiese agarrado guita yo no hubiera jugado los demás partidos, ¿te das cuenta? Me hubiesen botado .Si acá los quieren botar a los
argentinos. ¿Vos creés que la gente me saludaría en la calle como me saluda?
En ese Mundial ganamos 500 dólares. Yo, que fui figura y jugué todos los partidos, gané 500 dólares. Nada más. (…) Hicieron una reunión los jugadores y
querían que no jugara. Pero yo les dije ‘Vine a jugar, ¿cómo no voy a jugar?’ El
Mundial siguiente nos comimos cinco contra Polonia y nadie dijo nada. Porque
los polacos, ¿qué nos iban a regalar? ¿Los zapatos del campo de concentración
de Auschwitz? Nada nos iban a regalar. Y nadie dijo nada. Y nos comimos cinco
en medio tiempo. (…)Me llamaron todos los jugadores y me preguntaron ¿Tú vas
a jugar? "Y claro, ¿cómo no voy a jugar?". Creo que el negro Muñante, un negro de m..., fue el que habló. (…)Los jugadores de Cristal éramos los lindos y los
de Alianza, los negros. Estoy seguro de que Cubillas manejaba a los de Alianza.
(…)Ah, no, pero Manzo fue a... si Manzo el año siguiente fue a jugar a Vélez.
Eso fue escandaloso. Yo pienso que Manzo..., o sea, yo pienso que hay un Dios, y
Dios castiga. Creo que todos los que agarraron guita... estoy seguro que alguno
ha agarrado, aunque no te puedo asegurar nada... de los que habrán agarrado
guita, varios murieron, y otros murieron para el fútbol, ¿te das cuenta? En ese
partido jugó (Roberto) Rojas, un tipo que nunca había jugado. Él se murió en un
accidente. Y a mí me explotó una bomba en un estadio y no me he muerto, ¿te
das cuenta? Marcos Calderón (el técnico) se cayó en un avión y se murió. Y
nosotros le dijimos muchas cosas en el entretiempo (…) de Manzo, de los centrales. No paraban a nadie. En el gol de Tarantini, el negro Manzo se agacha y lo
deja solo. No sé ni dónde anda Manzo ahora. Era buen jugador, pero no lo queríamos. Vimos cosas raras y le dijimos a Marcos, en el entretiempo, que lo
cambiara. Y no sólo se lo dije yo, también Chumpitaz. (…)Ese partido lo jugaron
jugadores que no habían estado en ningún otro partido. Jugó Gorriti, que regala

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