LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FUTBOL MPERCOVICH.pdf

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Dr. MÁXIMO PERCOVICH
Enrique Guaita, Atilio Demaría y por supuesto Luis Monti; aunque apenas jugó
en el primer partido ante Estados Unidos, también estuvo en el plantel un brasileño llamado Amphiloquio Marques, quien para disimular sus orígenes fue
convenientemente renombrado como Anfilogino Guarisi.
“Un mes antes del mundial nos concentraron en Roma. A la mañana hacíamos
gimnasia, y a la tarde, fútbol. Siempre con pelota. Pozzo insistía en que los argentinos Monti, Guaita, Demaría y yo, más el brasileño Guarisi, tratáramos de
enseñarles a jugar a nuestros compañeros... Los italianos eran grandes jugadores, pero había cosas que no sabían, como el taco, la gambeta... Y aceptaban de
buenas maneras nuestras indicaciones”23.
Pero pese a todas las artimañas a que Il Duce y sus secuaces apelaron para
facilitar el trajín del equipo local, éste no dejó de sufrir algunos molestos contratiempos que debieron ser oportunamente zanjados, en algunos casos por las
virtudes de sus futbolistas y en otros por las amenazas o manipulaciones del
dictador. Mussolini siguió muy de cerca todas las alternativas, y antes del partido
definitorio ante Checoslovaquia se presentó ante los jugadores para anunciarles:
“Señores, si lo checos son correctos, seremos correctos. Eso ante todo. Pero si
nos quieren ganar a prepotentes, el italiano debe de dar el golpe y el adversario
caer. Buena suerte para mañana y no se olviden de mi promesa”; Mussolini
complementó sus últimas palabras con el simple gesto que ya había ensayado
otras veces, consistente en recorrer transversalmente su propio cuello con el dedo
índice simulando el trayecto de un filoso cuchillo, al tiempo que pronunciaba la
palabra “crash”.
Pero no sólo ante los checos hubo sufrimiento deportivo de los anfitriones y
ayuda extra de los árbitros, sino que los enfrentamientos ante España y Austria
también tuvieron su propia historia colmada de irregularidades que merecen ser
contadas. Precisamente un punto álgido a lo largo del torneo fue el manejo que
se hizo de los arbitrajes, bastando al respecto con considerar una serie de detalles que resultan elocuentes.
Italia disputó un total de cinco partidos, en los cuales el checo Zenisek fue
árbitro asistente en cuatro de ellos y sólo no estuvo presente en la final porque en
ella estaba involucrada la propia selección de su país; por otra parte el húngaro
Ivancsics fue asistente tres veces y -en lo que a árbitros principales se refiere-, el
suizo René Mercet, el belga Louis Baert y el sueco Ivan Eklind se repartieron los
nombrados cinco compromisos.
Italia tuvo un fácil debut en el torneo, derrotando a Estados Unidos por el categórico marcador de 7 -1 y avanzando a cuartos de final donde le tocó medirse
con España. Por su parte el equipo ibérico contaba con un poderío interesante
que lo hacía técnicamente superior al rival, sustentando su rendimiento funda23
El Gráfico – Libro de colección N° 11 – La historia de Argentina en los mundiales – Ya citado Testimonio de Raimundo Orsi.
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