El mito del condon.pdf

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de cada cuatro afirman usarlo siempre, siendo más de un 23 % los que no lo emplean nunca o casi
nunca.
En este sentido, preguntados sobre su salud sexual y la de sus amigos o conocidos, un 57,7 % afirmó
conocer personalmente a algún seropositivo; un 44,5 % conoce a alguien que padece algún otra
enfermedad de transmisión sexual, mientras que un 25 % reconoce haberla contraído en alguna ocasión.
El sida por contagio homosexual aumentó un 19,5% durante 2001, en el que hubo 92 diagnósticos, frente
a los 77 de 2000, según el Servicio Regional de Epidemiología de la Comunidad de Madrid(103). Es el
único grupo de transmisión que ha experimentado un aumento. Los casos de consumidores de drogas por
vía intravenosa han bajado de 339 a 236 y también han descendido los de heterosexuales (de 90 a 71).
Alberto Martín Pérez, coordinador de programas relacionados con la salud en COGAM (Colectivo de
Gays, Lesbianas y Transexuales de Madrid), admitía que "entre los homosexuales se está bajando la
guardia con el sida. Hay gente cansada del sexo seguro y también se han extendido ideas erróneas del
éxito de las terapias retrovirales. Ha ido calando la idea de que ya nadie fallece de sida, cuando siguen
produciéndose muertes".
El informe epidemiológico de la Consejería de Sanidad, de julio del 2002, decía que de los 2.390
homosexuales diagnosticados de sida en los últimos veinte años, un 35% se enteró de que era
seropositivo cuando ya estaba enfermo. Es decir, no habían ido a hacerse antes la prueba para saber si
estaban infectados y para, en caso de estarlo, someterse a algún tratamiento que mejora su calidad de
vida. El dato es similar entre los heterosexuales y muy inferior entre los drogodependientes. Sólo un 15%
de los 10.215 toxicómanos diagnosticados de sida se enteraron de que estaban infectados ya enfermos.
Jorge Gutiérrez, presidente de la asociación Madrid Positivo, decía que no le chocaba el aumento de
enfermos de sida por contagio homosexual. "Hay señales de que los hábitos preventivos se han relajado
en toda la población, no sólo entre los homosexuales. Además, los contagios por transmisión sexual son
muy complicados de manejar porque afectan a esferas íntimas de las personas en las que se pueden
producir momentos de descontrol. Nosotros llevamos años diciendo que con el sida no hay que caer en
triunfalismos. Muchos enfermos diagnosticados ahora se contagiaron hace diez años, pero no sabemos
con exactitud el número de infectados que hay en la actualidad ni a qué sectores sociales pertenecen. El
único dato que tenemos es que desde el inicio de la enfermedad en Madrid los laboratorios han notificado
66.000 pruebas positivas de VIH, pero sabemos que hay personas con el virus que no van a mirarse
porque ni piensan que están infectadas".
Desde el inicio de la infección, en los años ochenta, hasta el mes de abril del 2002, en Madrid se han
diagnosticado 15.000 casos de sida, según el último Boletín Epidemiológico de la Comunidad. El 80% son
hombres entre 25 y 44 años. Seis de cada diez han fallecido.
Volvemos a la situación en Estados Unidos. Una de cada cuatro infecciones de VIH en los gays de
EE.UU. sería premeditada
La subcultura homosexual de «cabalgar sin silla», no es precisamente una historia nueva en Estados
Unidos. Desde hace unos cinco años, esta peligrosa tendencia viene siendo documentada por
estadísticas y testimonios que contraponen estos irresponsables comportamientos de una parte de la
comunidad «gay» en países desarrollados, con los desesperados esfuerzos por contener los efectos de la
devastadora plaga del sida en el Tercer Mundo.
La revista norteamericana «Rolling Stone», ha elevado en Enero del 2003 el tono de la polémica con un
comentado informe, publicado pese a las presiones de ciertos sectores de la comunidad gay. La
publicación destaca que al menos una cuarta parte de las nuevas infecciones con el VIH en
homosexuales norteamericanos sería premeditada, fruto de una injustificada pérdida de miedo al sida. En
el reportaje se pone en evidencia un mundo, incomprensible desde fuera, en el que individuos interesados
en entrar en contacto con el VIH son conocidos como «buscadores del bicho» y aquellos infectados que
deliberadamente lo transmiten son etiquetados como proveedores del «regalo». Los testimonios de
participantes destacan la carga erótica de estas prácticas de alto riesgo.
La controversia planteada por «Rolling Stone» se ve respaldada por el incremento de gays -jóvenes y
mayores, con o sin VIH- involucrados en conductas sexuales de altísimo riesgo. Como resultado, los
indicadores confirman la subida de infecciones de transmisión sexual en este segmento de población. En
San Francisco, capital oficiosa de la comunidad gay, la tasa de contagios de VIH se ha duplicado desde
1997. El riesgo de muerte ya no motiva para tomar precauciones.
En este mismo mes, el presidente norteamericano Bush acaba de nombrar al frente de la Comisión
asesora sobre el Sida a Jerry Thacker, afectado por el VIH. Thacker contrajo el VIH a través de su mujer,
infectada por una transfusión. Pues bien, las críticas de los medios de comunicación se están dirigiendo
hacia esta persona, alguien, que sin culpa, contrajo el sida. El nuevo asesor de Bush sobre el sida
