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IU fue la única fuerza política española del Parlamento Europeo que tomó posición contra este Tratado y ha denunciado
las consecuencias de esas políticas neoliberales.
Las características de la economía española quedaron condicionadas por su modelo de inserción en la UE: Son las
condiciones económicas y de competencia que España aceptó (en conexión con los intereses de la oligarquía), las que
determinaron el modelo productivo y su progresiva desindustrialización. La duda era cuál sería el sector que pudiera
proporcionar rentabilidad suficiente para poder mantener tasas de crecimiento que crearan empleo. Se acentuaron
los mercados del turismo y la construcción, y la especialización de las entidades financieras en dichos sectores. La
construcción se convirtió en un sector atractivo para el capital español y al extranjero. Los fondos europeos para infraestructuras y la creación de una burbuja inmobiliaria que parecía no explotar nunca, hicieron de la construcción un sitio
deseable en el que invertir y obtener beneficios. Todo ello destapa las “miserias” del desarrollo capitalista español y un
doloroso despertar en el marco impuesto por el tratado de Maastricht.
Desgraciadamente la crisis económica ha servido para ahondar en el proyecto neoliberal. La crisis ha sido interpretada
desde las instituciones europeas como un problema de deuda pública y de “excesivos privilegios de los trabajadores”,
lo que ha justificado la vuelta de tuerca neoliberal. Por ello los programas neoliberales de la UE, especialmente el Pacto
de Estabilidad y Crecimiento (PEC), se han fortalecido con nuevas regulaciones. Aquel pacto se basada en el mantenimiento de niveles inferiores al 3% en el déficit público y al 60% en la deuda pública en términos del PIB. Y en esta línea
en 2010 se aprobó el Nuevo Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza, el cual implicaba la necesidad de que
las legislaciones nacionales incluyeran el compromiso explícito con la estabilidad presupuestaria.
En el 2011, la reforma constitucional del Artículo 135, pactada por PP y PSOE, y que establecía el concepto de “estabilidad presupuestaria” y la prioridad del pago de la deuda y sus intereses, fue la expresión política del consenso entre
PSOE y PP para hacer pivotar el proyecto europeo sobre este dogma neoliberal que asfixia y recorta al modelo social.
En 2011 el Parlamento Europeo aprobó el Six-Pack, un paquete legislativo centrado en la consolidación fiscal y en medidas que aseguren la competitividad de las economías europeas. Todos los fondos acumulados se ponen a disposición
de los países que soliciten la ayuda financiera pero siempre a cambio de un duro plan de ajuste que teóricamente garantizará la estabilidad de las finanzas públicas. Estos planes de ajuste se caracterizan por exigir la consolidación fiscal
(reducción de la deuda pública, reducción del gasto público e incremento de los impuestos indirectos),el control de la
inflación, reformas en el mercado de trabajo (reducción salarios públicos, reducción poder sindicatos, reducción prestaciones por desempleo) y reformas sociales (fragmentación educación, elevación edad jubilación, etc.). Son idénticos
a los fracasados planes de ajuste aplicados en América Latina en los 80 y 90.
Estas políticas de ajuste empujan a las economías periféricas a un cambio del modelo de crecimiento que requiere un cambio
del modelo de sociedad. La destrucción de las conquistas sociales es indispensable para que el proyecto neoliberal para conveierta nuestras economías en estructuras competitivas en el capitalismo globalizado. Esta senda política amenaza a Europa
del Sur con una gran depresión que ya se nota en forma de alto desempleo, incremento de la miseria y la desigualdad.

2. DESARROLLO ECONÓMICO EN CENTRO Y PERIFERIA
Las economías han podido escapar de la crisis a través de un modelo con dos caras, especialmente visibles en la UE
como manifestación de la división internacional del trabajo. Algunos países aprovecharon la menor participación salarial y otras circunstancias (como los diferenciales de inflación) para lograr beneficios por las exportaciones (modelo
export-led) mientras que otros países recurrieron al crédito para compensar la caída salarial y mantener una economía
dirigida por la demanda interna (modelo debt-led). El resultado es un modelo de crecimiento de la economía mundial
construido sobre importantes e insostenibles desequilibrios. Los países con un modelo de crecimiento export-led acumulan flujos de capital que prestan a los países que tienen un modelo de crecimiento debt-led, de modo que el sistema
en su conjunto se sostiene sobre esas relaciones. En la zona euro existe equilibrio comercial, lo que permite ver una
réplica a escala de lo que sucede en la economía mundial.

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