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Economía
las economías nacionales, con la pérdida de peso de los salarios en la economía, en beneficio de las ganancias
empresariales. Este hecho tiene consecuencias políticas y económicas en la medida que es el reflejo de la lucha
de clases y el factor que explica la pérdida de peso de la demanda interna o el incremento del endeudamiento
en las economías europeas.
En España estas transformaciones productivas toman forma en la desindustrialización (la “reconversión” del primer gobierno del PSOE y el desmantelamiento industrial) y en la expansión de relaciones laborales precarias.
Desde su inserción en la UE, España ha acentuado su rol de economía periférica y dependiente respecto a un
centro económico y político situado en países como Alemania y Francia. Esta dependencia provoca una mayor
debilidad estructural de la economía y la hace vulnerable a la competencia exterior, que ya no es la de los años de
posguerra - unos pocos países disfrutaban de un capitalismo industrial- sino que se caracteriza por la existencia
de muchos y nuevos actores con gran capacidad competitiva. En ese contexto el lugar de la economía española
en la división internacional del trabajo queda a merced de la propia dinámica del libre mercado. Y dado el natural
retraso de una economía capitalista como la española, el resultado es una desafección ciudadana ante las instituciones políticas, al ver cómo se permiten la deslocalización industrial y de libertad de capitales con la única
finalidad de conseguir más rentabilidad.
No puede abordarse el papel de la economía española en la UE sin tener presente estas consideraciones sobre el capitalismo mundial, muy desarrollado y con rasgos globales de sobreproducción. La crisis del capitalismo español no es sino
la manifestación de la falta de espacios de rentabilidad económica para el capital, y el propósito del proyecto neoliberal
es recomponer esos espacios mediante un proceso de empobrecimiento y mayor explotación laboral. Cabe destacar
que las políticas de austeridad impuestas en Europa se diferencian radicalmente de las aplicadas en EEEUU o en Japón,
con un alto componente expansivo.

1. EL PAPEL DIRECTOR DE LA TROIKA: BCE, FMI Y COMISIÓN EUROPEA
Esta crisis es el resultado del proyecto de integración regional defendido por los partidos mayoritarios europeos. Un
proyecto neoliberal que desde Maastricht hasta el Tratado de Estabilidad Presupuestaria, concretó un golpe de Estado
encomendando a la Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo, imponiendo políticas
derivadas del Consenso de Bruselas, adaptación del Consenso de Washington en Europa.
La recomposición de la tasa de ganancia del capital mediante planes de ajuste (reformas estructurales que dinamitan
las anteriores instituciones políticas y económicas heredadas del Pacto Social de Posguerra) por otras que faciliten la
movilidad y ganancia del capital. Estas reformas estructurales tienen un doble ámbito de actuación; el espacio económico, en el que se busca incidir sobre el mercado de trabajo y los servicios públicos, y por otro, el espacio político, en
el que se procede a un proceso deconstituyente que consagra el carácter antidemocrático y facilita las reformas económicas, blindadas en lo político con reformas que dificultan las alternativas de poder de opciones de transformación
profunda en la sociedad.
La soberanía nacional se desplaza desde las Constituciones Nacionales hacia institucionales como la Comisión Europea,
el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional –la Troika-. Ese nuevo escenario facilita la aprobación,
con la complacencia de los gobiernos nacionales, de reformas estructurales de ámbito económico. Las reformas del
mercado de trabajo no han tenido otro objetivo que reducir el poder de negociación de los sindicatos, para lograr una
mayor moderación salarial que eleve la ganancia empresarial. Las reformas en la gestión de los servicios públicos está
siendo un proceso de acumulación por desposesión, en el que aumenta el mercado del capital privado en espacios ajenos al negocio privado. Aún estamos en una fase incipiente de estos desarrollos propulsados por el proyecto neoliberal.
Con el Tratado de Maastricht España aceptó unas duras condiciones que acentuaron la desindustrialización. La industria española, cada vez más incapaz de competir, hizo pivotar su crecimiento sobre sectores como el de la construcción.

6 | PROGRAMA PARA LAS ELECCIONES EUROPEAS 2014